¡Qué asesores tan malos tiene el rey Juan Carlos l para situarse frente al cañón mediático de Napoleón Revilla.
Incomprensible. La decisión que ha adoptado el Rey emérito se mire por donde se mire y bajo todos los parámetros es de un error de envergadura en el que no tiene nada que ganar, y sí mucho que perder.