Faro Santander, una joya museística. Carlos Magdalena
El pasado día 7 de septiembre el Rey juntamente con Ana Botín inauguraron el museo Faro Santander. Ese museo ocupa el emblemático edificio donde nació Banco Santander, en la santanderina calle principal del Paseo Pereda que ocupaba la entidad financiera desde el año 1919.
El pasado día 7 de septiembre el Rey juntamente con Ana Botín inauguraron el museo Faro Santander. Ese museo ocupa el emblemático edificio donde nació Banco Santander, en la santanderina calle principal del Paseo Pereda que ocupaba la entidad financiera desde el año 1919.
Realizamos la visita pero antes escuchamos la bienvenida y explicaciones de lo que es este centro de arte y cultura por la hacedora principal de Faro Santander, Ana Botín, de su director general territorial Manuel Iturbe, y del directo del nuevo museo Daniel Vega que nos relataron cómo y de qué manera se pergeño este proyecto de reconversión de este edificio histórico para que siguiese vivo y reconvertirlo en un museo, pero no en un museo cualquiera sino en uno de los museos primeros del mundo con un tutor fundamental, el Santander y su fundación. Diferentes fuentes nos dijeron que se rechazó la posibilidad de dedicarlo a un hotel de lujo, cómo alguna vez se murmuraba, y es que la familia prefirió, como mecenas que son y por sus orígenes, crear este museo que va a ser la envidia de muchas ciudades. Será admirado por la belleza del edificio con una reconversión perfecta combinando lo tradicional con lo innovador, guardando las esencias sin olvidarse del tiempo presente en que vivimos y el futuro que ya tenemos aquí, y también por las obras expuestas con un equipo que seguro sabrá hacerlo a la perfección.

Las primeras piezas pictóricas de la inauguración, bien elegidas, son de gran valía y calidad repartiéndose en distintas salas. Desde Frida Kahlo, a las obras de la magnífica colección de la fundación Santander, desde Rubens a Tiziano, paseando de sala en sala y quedando embelesado ante tanta belleza. Y llegados a este punto cabe decir que continente y contenido se funden no sabiendo cuál es lo mejor si el edificio completamente remozado con su bandera al viento como proa de nuestra ciudad, o el contenido y contenidos que tendrá pasado el tiempo. Y es que realmente uno se pierde recorriendo sus galerías, estás en otro mundo porque no falta ningún detalle. He visto los museos de Madrid, de las distintas ciudades cuando viajas por nuestro país o fuera de España, o mismamente los más próximos como pueden ser los de París y no tenemos nada que envidiar, al contrario.
Este regalo que nos ha hecho la familia Botín es de agradecer porque ahora todavía con más razón sí es una realidad que el Santander del siglo XXI sea un epicentro mundial de atracción cultural. Ahora se puede viajar a Cantabria, a la ciudad de Santander y ver no sólo su paisaje, sus playas, montañas, su maravilloso y diverso paisaje sino para ver el museo Faro Santander, el Centro Botin, sin olvidar la colección Enaire en las Naves de Gamazo, el futuro museo la Fuente? todo ello una verdadera atracción del turismo cultural.
A Cantabria se la conocía, no olvidemos, por sus cuevas de Altamira, donde también la familia Botín hizo una reproducción para salvar las cuevas originales, pues ahora tenemos mucho más sin olvidar nunca las originales Cuevas de Altamira cuyas famosas pinturas rupestres fueron descubiertas en 1879 por María Sanz de Sautuola (de ocho años) y su padre, Mariano Sanz de Sautuola.
Recuerdo cuando se inauguró la sede del Santander en el antiguo Banco Banesto, le dije a Ana Botín que era una maravilla el edificio como había sido rehabilitado y la labor de trabajo tanto exterior como de contenido que se había hecho en su interior, y me respondió: ¡ya verás cuando se inaugure Faro Santander! No me engañó, este museo sobrepasa con mucho lo que yo me imaginaba porque además del fabuloso proyecto llevado a cabo por el arquitecto inglés Chipperfield tiene algo que supera cualquier otro, su enclave, su luminosidad de mar con vistas a nuestra Bahía y a los Jardines de Pereda que permite al paseante ver con perspectiva la belleza del edificio.
Esta segunda etapa del edificio Santander nunca podía haber tenido mejor destino y por ello damos las gracias a la familia Botín y a su Fundación.
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