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El Pampaneo, por Manuel Olmeda

El Pampaneo, por Manuel Olmeda

Mi objetivo es hacer un recorrido, en este caso trascendente, sacando a la luz pública desaciertos del gobierno u oposición transfigurados en amasijo agrio, desagradable
El Puente, por Manuel Olmeda

El Puente, por Manuel Olmeda

En un extremo divisiamos este país arruinado sanitaria y económicamente, y en la otra orilla, encontramos una Europa intrigada por los diseños económicos-sociales que formula el Gobierno en su conjunto
Derechos: Libertad e imposición, por Manuel Olmeda

Derechos: Libertad e imposición, por Manuel Olmeda

Advertimos urgente un problema espacioso que afecta a diferentes marcos: médico, educacional, familiar y económico, al menos. Convendría atender también alguna fisionomía de carácter filosófico y lingüístico.
Los que no saben leer, por Manuel Olmeda

Los que no saben leer, por Manuel Olmeda

Cuando yo empecé a leer, sobre mil novecientos cuarenta y nueve, utilizábamos La Cartilla fonética (antecedente al método Doman). Después íbamos aprendiendo construcciones lingüísticas sencillas, similares, para, poco a poco, ir conociendo sílabas más complejas: directas, inversas, mixtas, entre otras. Luego, con paciencia y sacrificio, las juntábamos hasta componer palabras tras algún tiempo de lectura silábica.
Del rojo al negro, por Manuel Olmeda

Del rojo al negro, por Manuel Olmeda

No imagina el amable lector lo que me ha costado encontrar la cabecera y concebir un contenido inspirador del artículo en ciernes. Cierto que el país se encuentra en una situación angustiosa, muy deteriorada, por ello la dificultad que supone escoger alguna faceta o cara que sistematice tal coyuntura y ayude algo a sobrellevar su percepción.
De mezquinos y de sardinas, por Manuel Olmeda

De mezquinos y de sardinas, por Manuel Olmeda

El decir popular (filosofía de subsistencia y germen hogareño de refranero) mantiene que todo organismo fundamenta su rectitud e integridad en sus primeros años. Cualquier campesino sabe que un árbol torcido se debe enderezar cuando todavía ejerce de arbusto para que crezca recto.
Doctrina y doctrinarios, por Manuel Olmeda

Doctrina y doctrinarios, por Manuel Olmeda

El Parlamento, ahora, diluye desavenencias entre doctrina y doctrinarios. Oyendo a distintos líderes, uno es incapaz de discriminar cuándo el interviniente sustenta doctrina o se reviste de doctrinario.
La España increíble, por Manuel Olmeda

La España increíble, por Manuel Olmeda

A mis años, casi setenta y siete, me siento más perplejo que cuando avistaba aquel meteoro soberbio, gigantesco, anormal. Era comprensible que, con diecinueve años, mis emociones transitaran del análisis silencioso e interrogativo al terror.
¿Fanáticos o hooligans?, por Manuel Olmeda

¿Fanáticos o hooligans?, por Manuel Olmeda

El mayor fanatismo no proviene de la semilla política, que también, sino del abono orgánico (estiércol) aportado por los medios audiovisuales expertos en implantar una conciencia social ad hoc. Cuando un país acumula polvo en bibliotecas y librerías, cuando la cultura general suena a chino y la política no existe, surge el enjuague televisivo, la farsa democrática siempre corrupta y corruptora.
Exprimir el limón, por Manuel Olmeda

Exprimir el limón, por Manuel Olmeda

Este dicho, con el tiempo, iba perdiendo querencia y dinamismo. Hoy vuelve a ganar impulso, lozanía; tanto, que ni siquiera lo tuvo muchos decenios atrás. Recuerdo -en mis años infantiles- el uso frecuente del mismo, pero entonces escaseaban los limones y allí, ya enjutos, apenas contenían jugo.
Lingüística política, por Manuel Olmeda

Lingüística política, por Manuel Olmeda

Sánchez es un aventurero temerario, audaz. Su máxima transita, seguramente, por el dicho popular: “De perdidos al río”. Juega fuerte -al todo o nada- y le sale bien porque lo hace con capital ajeno. Empezó con nada y por ello nada puede perder. Como mucho se quedaría en la casilla de salida, pero con asignación pecuniaria.
Élites advenedizas versus libertad de expresión, por Manuel Olmeda

Élites advenedizas versus libertad de expresión, por Manuel Olmeda

No necesito convencer a nadie, supongo, de que el bien más preciado en una sociedad clarividente, segura y moderna es la democracia. Dicho sistema suele ocasionar sinsabores varios hasta darle consistencia no exenta de inseguridades. Como toda entidad, precisa mecanismos autónomos, independientes, compensadores....
Bulos, equivocarse, penar por Manuel Olmeda

Bulos, equivocarse, penar por Manuel Olmeda

El pasado domingo, oprimida la paciente sociedad por un confinamiento que esconde improvisación, arrogancia e ineptitud insólitas, temerarias, el general Santiago de la Guardia Civil suscribió un mensaje en verdad alarmante. Dijo que pretendían identificar noticias falsas y bulos “susceptibles de provocar estrés social y desafección a instituciones del gobierno”. Todo el equipo testigo se adjudicó esas palabras con un aplauso patético.
Cambios y revoluciones, por Manuel Olmeda Carrasco

Cambios y revoluciones, por Manuel Olmeda Carrasco

Mucho se viene conjeturando sobre los cambios medulares en el statu quo mundial a consecuencia de la pandemia. Contra toda evidencia, deben existir oráculos agoreros proclives al drama universal -tragedia encubierta- que lanzan llamadas, ininteligibles a una minoría, para corroborar si el hombre confluye o disiente del destino a que le lleva el caos o el azar.
Rasgar y hacer añicos, por Manuel Olmeda Carrasco

Rasgar y hacer añicos, por Manuel Olmeda Carrasco

¿Por qué presidente y ministros hablan cual cotorras para no decir nada? Sánchez e Iglesias terminarán sin crédito; uno por irresponsabilidad, por arañar el delito con diferentes visos, y otro por apostasía ética.
Temor, odio y hartazgo, por Manuel Olmeda Carrasco

Temor, odio y hartazgo, por Manuel Olmeda Carrasco

Parece evidente que las sociedades iniciales no fueron constituidas por el hombre ser ontológico, puro, incomunicado, sino por sus sentimientos y emociones; en definitiva, por su intencionalidad e interdependencia.
Tener hambre y soñar con bollos, por Manuel Olmeda Carrasco

Tener hambre y soñar con bollos, por Manuel Olmeda Carrasco

Nadie, que yo sepa, renuncia a sus raíces ni al rasgo cardinal acumulado con siglos de vivencias, en ocasiones perfectibles. Tal coyuntura, me lleva a reseñar frases que acuñan el sello vaporoso distintivo de cada pueblo o zona, algo así como una etiqueta que proclama su peculiaridad. Mis recuerdos juveniles, plantean genialidades hoy errantes si no prescritas. Una de tantas era: “tiene hambre y sueña con bollos”.
Bipartidismo y tricefalia, por Manuel Olmeda Carrasco

Bipartidismo y tricefalia, por Manuel Olmeda Carrasco

No existe mejor razón ni enmienda que la propia realidad, a veces tozuda pero siempre clarificadora. Ocho quinquenios de sistema democrático, o su placebo, avalan cierta autoridad para analizar dicho tiempo de convivencia escasamente fructífero y equilibrado.
La voladura, por Manuel Olmeda Carrasco

La voladura, por Manuel Olmeda Carrasco

Ignoro qué circunstancia, aparte una precipitación indecorosa tras la gestión picaresca antes y después del 10-N, ha llevado a Meritxell Batet a liberar los últimos días (27, 28, 29 y 30) de diciembre y los primeros (2, 3, 4 y 5) de enero para investir al señor Sánchez.
El chanaleo, por Manuel Olmeda Carrasco

El chanaleo, por Manuel Olmeda Carrasco

Sí, todos los políticos pecan -en mayor o menor grado- de chalanes. Un proverbio árabe asegura: “La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda será culpa mía”.
La España plurinacional, desgarrada; por Manuel Olmeda Carrasco

La España plurinacional, desgarrada; por Manuel Olmeda Carrasco

Con los apremios de la investidura, el campo se ha embarrado más si cabe y nos acercamos con celeridad al ridículo o a la quiebra del país. Tal vez, el hazmerreír lo hagamos desde hace tiempo, pero es preferible, o no, (¿quién sabe?) a que salte en pedazos este statu quo que ha logrado el mayor periodo de paz.
¿Hay alguien?, por Manuel Olmeda Carrasco

¿Hay alguien?, por Manuel Olmeda Carrasco

¿”Hay alguien”, en prensa y medios audiovisuales, capaz de servir al ciudadano? ¿Dónde queda aquel cuarto poder, contrapeso del Estado? ¿Dónde esa vocación cuasi misionera y deontológica? En esta coyuntura compleja, claramente decisiva, los medios eligen un acomodo espurio, pasan de puntillas (casi haciendo mutis) o se desentienden total y cobardemente no sea que el tsunami cercano los pille sin protección.