Lectura y mal progresismo. José Antonio Ávila López
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los jóvenes leían, o leíamos, cuantos libros caían en nuestras manos. A veces por consejo, a veces por imposición curricular, pero en otras por alimentar ese gusanillo que despierta el ansia por descubrir esa literatura que ha devenido en la actual.