En Occidente nos habían enseñado a amar la libertad
El gran motor de la humanidad siempre ha sido encarnado por el ser humano (hombre, mujer y niño) que, poseyendo una capacidad inmensa de proyectarse, ha sabido penetrar en el mundo de los descubrimientos-uno entiende que el hombre no inventa, descubre-, mediante el uso y desarrollo de su memoria, entendimiento y voluntad.