Noticias de Cantabria
Opinión 04-06-2018 19:48

San Sebastián de Garabandal

El 18 junio de 1.961, domingo, hace 56 años, en esta Calleja que tiene un desnivel próximo al 20%, cuatro niñas, Conchita González, Jacinta González, Mari Cruz González y Mari Loli Mazón, de entre 11 y 12 años, aseguran que se les apareció el Arcángel San Miguel anunciándoles la próxima visita de la Virgen María, Nuestra Sra. del Monte Carmelo, para el 4 de Julio.

Desde 1.961, hasta 1.965, se repitieron las apariciones hasta ocho veces diarias, es decir, cientos de apariciones se dieron lugar entre el pueblo y Los Pinos.

En aquellos años, en ese pueblo vivían alrededor de 300 personas, de las cuales 80 eran niños. Era el pueblo más pobre de la región y sin embargo el más religioso. No había agua corriente, ni luz, ni alcantarillado, ni siquiera había carretera que comunicara con la población mas cercana, Cosío, simplemente un mero camino de carros donde los coches que querían subir al pueblo, en caso de lluvia, patinaban. Claro eran coches de hace 56 años que no llegaban muchas veces hasta el mismo pueblo.

Durante esos cuatro años que duraron las apariciones, fueron cientos de personas de todos los lugares, los que presenciaron lo que allí acontecía cada día.  Cuentan que la Virgen se aparecía a las cuatro niñas a la vez, aún estando cada una en su casa y se estima que hubo mas de mil apariciones.

Las niñas entraban en trance y andaban de rodillas por la empinada Calleja, corriendo de pie hacia adelante y hacia atrás con la cabeza mirando al cielo sin tropezar ni caerse en ningún momento. Hoy día correr así por esa Calleja es imposible para cualquiera de nosotros y menos hacia atrás y de noche. 

Hay en internet cantidad de información al respecto, desde unos que decían que no podían levantar a las niñas del suelo por su peso, pero ellas entre sí, sí que podían, otros decían que estaban en éxtasis, que las pinchaban y quemaban con cigarrillos y no sentían dolor.

Me contaron mis padres, que allí estuvieron, que la gente les entregaba sus medallas, escapularios, sortijas, collares, etc… y ellas una vez bendecidos le devolvían a cada uno el suyo sin ninguna equivocación. Incluso si se enredaban entre sí, ellas sin ningún esfuerzo los desenredaban y los repartían a sus dueños.

Se dieron entonces varios milagros, pero quizás el más sonado fue el de la comunión. Las niñas comulgaban abriendo la boca y sacando la lengua para que el Arcángel les diera la hostia, pero no se veía, hasta que anunciaron que la comunión de Conchita se iba a ver y efectivamente, alguien grabó el momento y se ve en la lengua una hostia blanca materializada el 19 de julio de 1.962.

Las cuatro se casaron, tres en los Estados Unidos y una en Logroño, todas tuvieron hijos. Conchita se casó con Patrick Keena en Nueva York y tiene 4 hijos, Jacinta se casó con un marine, Jeffrey Moynihan y tiene una hija, Mari Loli se casó en Massachussets con Francis Lafelur y tiene 3 hijos, por último, Mari Cruz se casó con Ignacio Caballero, vive en Avilés y tiene 3 hijos.

El 20 de abril de 2009, con 59 años, Loli falleció como consecuencia de un Lupus eritematoso en el aparato respiratorio que venía sufriendo desde hacia 7 años, lo que le ocasionaba en sus últimos días respirar ayudada de una botella de oxígeno. Fue enterrada en Plaistow, Massachusetts, causando su desaparición una gran conmoción en su pueblo natal y en las redes sociales.

El presidente de la asociación “Los trabajadores de Nuestra Señora del Monte Carmelo”, Joey Lomanagino, insertó en la red una necrológica. En la web www.godlokeproductions y bajo la llamada “Mari Loli died” entraron decenas de internautas para testimoniar su pésame.

El 17 de junio de 1984, 23 años más tarde, Mari Cruz a la edad de 34 años, afirmó que ella nunca había visto a la Virgen y al Arcángel y que Conchita había sido la inductora de las visiones. Afirmó que Conchita entraba en trance, en éxtasis y las demás seguían esa especie de comedia. No podían dejar de fingir las apariciones, debido a la presión de los cientos de fanáticos que diariamente las seguían. Posteriormente se arrepintió de estas declaraciones y comentó que las hizo porque su madre se ponía muy enferma de los nervios y del estómago y esto la indujo a negar las apariciones, de lo cual estaba hoy arrepentida.

No se entiende que, en aquella época, en aquel lugar tan remoto, cuatro niñas de tan cortísima edad, sin ninguna preparación, manejo externo, medios, etc… hayan podido idear semejante montaje y que nadie haya podido dar explicación alguna a lo acaecido.

Estoy seguro que allí se produjo algo extraordinario, no se el qué, no sé si verdaderamente tuvieron lugar esas apariciones o que pasó, pero que fue algo extraordinario, estoy seguro de ello. 

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