Estefanía Linares, uroncóloga: "No existe un alimento ni suplemento que prevenga específicamente el cáncer de próstata"
La especialista en Uroncología y Cirugía Robótica, así como en Diagnóstico y Tratamiento Focal del Cáncer de Próstata del Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, la doctora Estefanía Linares, ha señalado que "no existe un alimento ni un suplemento que prevenga específicamente el cáncer de próstata", aunque ha recomendado mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico y seguir una alimentación equilibrada.
Con motivo del Día Europeo de la Salud Prostática, que se conmemora este martes, Linares ha insistido en la importancia de abordar la salud prostática desde la prevención y el conocimiento del riesgo individual, pero sin generar una alarma innecesaria.
La especialista ha advertido de que encontrarse bien y no presentar problemas al orinar no significa necesariamente que todo esté bien en la próstata. El cáncer de próstata, especialmente en sus fases iniciales, puede desarrollarse sin producir ninguna señal de alarma.
"Uno de los principales errores es esperar a tener síntomas para consultar. Muchas enfermedades prostáticas pueden afectar significativamente a la calidad de vida y, además, el cáncer de próstata en sus fases iniciales suele ser asintomático", ha explicado.
A QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA
La experta afirma que en hombres sin factores de riesgo, está recomiendado plantear una primera valoración del antígeno prostático específico (PSA) a partir de los 50 años. Este momento puede adelantarse a los 45 años cuando existen antecedentes familiares relevantes y a los 40 años en portadores de determinadas mutaciones genéticas, especialmente BRCA2.
"Cuidar la próstata no significa vivir preocupado por el cáncer, sino conocer nuestro riesgo y consultar en el momento adecuado", señala la uróloga, que destaca la importancia de prestar atención a determinados cambios urinarios.
Así, si se produce un chorro de orina progresivamente más débil, dificultad para comenzar a orinar, sensación de no haber vaciado completamente la vejiga, urgencia urinaria o tener que levantarse repetidamente durante la noche merecen una valoración cuando son persistentes o afectan a la calidad de vida. Además, la presencia de sangre en la orina, las infecciones urinarias recurrentes o una retención de orina requieren una evaluación específica.
Sin embargo, presentar síntomas urinarios no significa necesariamente tener cáncer de próstata. "La mayoría de los síntomas urinarios en el varón adulto están relacionados con patología benigna", aclara.
UN PSA ELEVADO NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE CÁNCER
Uno de los mitos que todavía persisten es precisamente asociar el aumento del tamaño de la próstata con la presencia de un tumor. La especialista recuerda que la hiperplasia benigna de próstata y el cáncer de próstata son enfermedades diferentes. Pueden coexistir, pero tener una próstata aumentada de tamaño no implica tener cáncer.
Además, aclara que un PSA elevado no significa necesariamente cáncer. Esta prueba, que es la herramienta fundamental para valorar la salud prostática, debe interpretarse dentro del contexto de cada paciente. "El PSA es un marcador de la próstata, no un marcador específico de cáncer. Nos permite estimar el riesgo y decidir si debemos estudiar más a un paciente, pero un valor aislado nunca establece por sí solo el diagnóstico ni la agresividad de un tumor", explica la doctora.
La hiperplasia benigna de próstata, una inflamación o infección prostática, la retención urinaria, determinadas manipulaciones urológicas e incluso, de manera transitoria, la eyaculación pueden producir una elevación del PSA. Por este motivo, ante determinadas elevaciones moderadas pueden ser preferible confirmar el resultado y analizarlo junto a otros factores antes de indicar pruebas más invasivas.
Uno de los principales avances de los últimos años ha sido la incorporación de la resonancia magnética de próstata al proceso diagnóstico, ya que permite localizar lesiones sospechosas antes de realizar una biopsia y dirigir posteriormente las muestras hacia esas zonas concretas. De esta manera, se mejora la capacidad para detectar tumores clínicamente significativos y, en determinados pacientes con bajo riesgo, se pueden evitar biopsias innecesarias.
"El verdadero reto es identificar precozmente el cáncer clínicamente significativo sin diagnosticar y tratar en exceso tumores indolentes que probablemente nunca comprometerían la esperanza de vida del paciente", afirma la especialista.
Por ello, la vigilancia activa constituye actualmente el tratamiento estándar para muchos tumores de bajo riesgo y puede ser una alternativa en pacientes muy seleccionados con cáncer de próstata de riesgo intermedio favorable, siempre dentro de un protocolo estricto de seguimiento.
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