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Sanidad Cantabria 29-01-2026 18:30

El 84% de las pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2- tiene miedo a una recaída, según un estudio

El miedo a una posible recaída supone la principal preocupación sobre el futuro para el 84 por ciento de las pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2-, seguido por la incertidumbre sobre la evolución futura de la enfermedad (72%) y el miedo a las secuelas y a su posible permanencia (57%), según indica el estudio `ImpOrta. Experiencia asistencial e impacto del cáncer de mama precoz desde la perspectiva de las pacientes`.

"Evitar hablar sobre el riesgo de recaída no reduce el miedo; por el contrario, suele aumentar la incertidumbre, que como muestran los datos es una de las principales fuentes de malestar. Por ello, es fundamental afrontar y normalizar esta conversación como parte del proceso de la enfermedad, utilizando un lenguaje claro, realista y adaptado a cada paciente", ha explicado Laura Bascuñana, supervisora de enfermería del área ambulatoria de Oncología del Hospital Vall d`Hebron y vocal de la la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO).

El estudio ha sido elaborado por la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), la Fundación Actitud frente al Cáncer (AFC), el Grupo SOLTI, GEICAM, la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO) y Novartis. Se trata de una encuesta realizada en España que recoge la voz directa de 131 mujeres con cáncer de mama precoz subtipo HR+/HER2- sometidas a cirugía y tratamiento adyuvante -aquel que se administra tras la cirugía para eliminar posibles células tumorales y reducir el riesgo de recaída- con el objetivo de conocer cómo viven su enfermedad y las necesidades no cubiertas.

Se estima que existen 516.827 personas con cáncer de mama en España. Cada año se diagnostican más de 38.000 nuevos casos y se producen más de 6.000 defunciones por esta enfermedad en España, siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres. El subtipo HR+/HER2- representa alrededor del 70 por ciento de todos los cánceres de mama, y el 90 por ciento se diagnostica en estadios no metastásicos.

A pesar de los avances en el tratamiento, dos de cada tres pacientes diagnosticadas con cáncer de mama precoz HR+/HER2- en estadios II y III siguen corriendo el riesgo de que su cáncer reaparezca a largo plazo (de 5 a 20 años), a menudo como una enfermedad avanzada incurable11,12. La recaída de la enfermedad implica una carga clínica y emocional muy significativa para las pacientes y su entorno, y un impacto relevante en el sistema.

En este sentido, el estudio `ImpOrta` pone de relieve que para muchas pacientes el abordaje del cáncer de mama precoz no siempre termina con la cirugía, sino que actualmente las pacientes suelen recibir durante varios años tratamientos adyuvantes para reducir el riesgo de recaída, pero asociados a posibles síntomas y efectos secundarios que pueden afectar a la adherencia y a la calidad de vida.

EL 95% EXPERIMENTA PREOCUPACIÓN, ANGUSTIA O MIEDO

Las emociones que más experimentan las pacientes son la preocupación, angustia o miedo (95%), la inseguridad o incertidumbre (93%) y la tristeza (90%), así como algunos sentimientos positivos como el de respaldo o apoyo (95%).

Estas emociones van evolucionando a medida que avanza el proceso de la enfermedad. Durante el diagnóstico, predominan las negativas, que reflejan el shock de la confirmación de la enfermedad, y una vez las pacientes han pasado por la cirugía y el uso de terapias adyuvantes van aumentando emociones relacionadas con la carga del tratamiento o del proceso de enfermedad, como el agotamiento (36% a 64%), pero también algunas favorables como la sensación de seguridad o protección (34% a 52%), confianza (24% a 56%) y alivio (11% a 37%).

En cuanto a los síntomas asociados al cáncer de mama y a los efectos de los tratamientos, las pacientes indican que los que afectan con mayor intensidad son principalmente el dolor muscular y/o articular (80%) y la fatiga (68%), seguidos por problemas de sueño (57%) y dificultades de memoria o concentración (47,5%). Otros síntomas manifestados son los cambios en el estado de ánimo (33%), sofocos (31%), problemas gastrointestinales (25%), pérdida de cabello (25%), problemas sexuales (24%) y problemas de la piel (22%).

Aunque el 72,5 por ciento de las participantes considera que las pacientes reciben información sobre los tratamientos adyuvantes, más de la mitad (54%) considera que no se ofrece información sobre el riesgo de recaída y un 16 por ciento no sabe si se proporciona. Esta discrepancia podría estar relacionada con la complejidad de la información, la forma en la que se transmite o las dificultades de comprensión en un momento de elevada carga emocional.

En este contexto, el estudio subraya la importancia de empoderar a las pacientes a través de una información clara y comprensible sobre su situación, el riesgo de recaída y cómo manejar los efectos del tratamiento. Contar con este conocimiento permite a las mujeres participar activamente en su proceso, reducir la incertidumbre y mejorar la adherencia y la calidad de vida a largo plazo, especialmente cuando el seguimiento debe mantenerse durante años.

 

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