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…Donde esté un chuletón al punto…. ¡Es imbatible! Por Pedro Arce
Cada día nos desayunamos con un comentario absurdo de alguno de los ministros de Sánchez; el de ayer corresponde al ministro de consumo, Garzón, un analfabeto integral que no sabe ni donde está pinao; recordarán que, proféticamente, nos dijo que el turismo no tiene ninguna incidencia económica de España y ahora nos ha salido con que no consumamos carne…

Cada día nos desayunamos con un comentario absurdo de alguno de los ministros de Sánchez; el de ayer corresponde al ministro de consumo, Garzón, un analfabeto integral que no sabe ni donde está pinao; recordarán que, proféticamente, nos dijo que el turismo no tiene ninguna incidencia económica de España y ahora nos ha salido con que no consumamos carne…
Es el mismo ministro que no ha hecho nada para que productos españoles tan sensibles como los quesos, el aceite de oliva y el jamón, se encuentren en el “semáforo rojo” del Nutri-Score europeo, lo cual perjudicará gravemente a estos productos en su exportación y dará una imagen negativa de España. ¡Con estos ministros, no necesitamos enemigos!
Y como es un inútil y cada día tiene que salir a los medios de comunicación para que se enteren de que existe, nos acaba de salir demonizando la carne de vacuno, aunque él mismo puso en su boda un buen solomillo, pues ya sabemos que estos populistas dicen una cosa y practican la contraria, pues son unos engañabobos y tienen cierta suerte de que no les corran a gorrazos.
Y, sí, ha salido a corregirle Pedro Sánchez, diciéndole que “donde esté un buen chuletón, al punto…, ¡Eso es imbatible!” y además lo practica, pues en sus vuelos en Falcon, se sirven ibéricos, solomillos, escalopines y caldereta de cordero, para el presidente y todos sus amigos que le acompañan y que pagan los callados ciudadanos. Pero que Sánchez no nos time y engañe, pues en su “Agenda 2050” (¡Largo me lo fiaís!) ya obliga a comer menos carne, pues parece que los pedos de las vacas contaminan… Ja, Ja, jaaa….
Lógicamente, los carniceros han puesto el grito en el cielo, Revilla ha clamado ninguneando a ese tal Garzón y apoyando a las ganaderos de Cantabria (”Habla poco, pero cuando habla, sube el pan”) y el PP, que debiera haber incendiado la calle por el daño que hace este Gobierno un día sí y otro también, debiera ser mucho más contundente, pues actúa melifluamente; Casado ha recordado a Garzón que “hay españoles en las colas del hambre y muchos no pueden comer carne”, aunque esto a Garzón y su corte populista les importe en comino, pues han llegado al poder, tienen unos sueldos que nunca soñaron y hay que disfrutar la ocasión y creen que el marisco es inagotable.
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Comentarios(12):
Y encima a este indocumentado que solo ha dicho tonterías le mantienen en el gobierno, posiblemente para que siga diciendo boutades y mientras nos entretenemos en ellas no hablemos de lo importante
Todo esta programado a qué ya no se oye de los indultos?
Este ministrillo no merece estar donde está, pues nos ha pretendido dar lecciones de nada y como él mismo decía, se merece que le corran a gorrazos; porque no dimite ni con agua hirviendo y Sánchez no tiene los bemoles de cesarlo. Estamos los españoles atados de pies y manos y el futuro es negro, muy negro
Este ministro no es más tonto porque no entrena
Lo que si debió de hacer este ministrillo es hacer que Mundosenior y demás empresas que gestionan los viajes del Imserso nos devuelvan lo que falta de los viajes suspendidos por la pandemia; alegan que son los gastos de gestión, de su gestión, no de la nuestra
Estos podemitas con tal de hundir el país....
Yo cada vez entiendo menos a este gobierno, que nos está mareando
Que guapo en el Falcon, pero nos está hundiendo en la miseria
Qué se puede esperar de estos ministrillos?
Entre Garzón, Pedro Sánchez y demás personajillos nos están tomando el pelo y nos vuelven locos y les soportamos
Pedro Sánchez a disfrutar del cargo, del avión y de las demás prebendas y si tiene buenos chuletones a cargo de los presupuestos, viva la pepa....
Este gobierno social-comunista nos quiere indicar qué debemos comer y qué no, atentando contra nuestras más elementales libertades