Deducciones sobre el supuesto acuerdo UE-MERCOSUR. José Antonio Ávila López
Peret cantaba a su amigo que estaba de parranda, y eso canto yo también para explicar el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, porque aunque se haya escenificado hace unas semanas la firma en Asunción (capital de Paraguay para quien no lo sepa), esta firma sólo es un gesto, pero en ningún caso entra en vigor la citada firma o alianza.
Conceptos que aprendí...
Peret cantaba a su amigo que estaba de parranda, y eso canto yo también para explicar el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, porque aunque se haya escenificado hace unas semanas la firma en Asunción (capital de Paraguay para quien no lo sepa), esta firma sólo es un gesto, pero en ningún caso entra en vigor la citada firma o alianza. Buscando otro símil fuera del mundo del folclore, me permito decir que todavía hay partido y todavía se pueden cambiar las cosas y mejorar ese dichoso acuerdo que está moviendo a todo el sector agricultor o del campo como gota que colma el vaso. El tablero internacional no para de moverse, por lo que no es locura luchar contra gigantes y se tiene margen real. El acuerdo UE-Mercosur no está en vigor, no está cerrado y aún puede condicionarse o frenarse. No hay que olvidar que el reglamento no ha sido negociado ni ratificado por los países del Mercosur, y se limita a regular internamente cómo la Comisión Europea puede activarlo, pero no genera obligaciones jurídicas para la otra parte. O sea, la UE ha diseñado un sistema de protección para tranquilizar a su sector agrario, pero lo ha hecho sin que Mercosur haya dado su consentimiento formal, y además, no le ha tranquilizado. Las gentes del campo están aún más nerviosas porque su forma de proteger al sector agrario y ganadero no es la que creen que debería ser. A día de hoy, Mercosur no ha asumido formalmente que acepta el reglamento forzado y aprobado por la UE en diciembre de 2025, y que además, parece que es pobre y que no responde a las demandas del sector agrario. A veces parece que los caminos de Europa son un laberinto inescrutable, pero que no es así, aunque sea a base de migas de pan para no perdernos. Todavía el acuerdo UE-MERCOSUR tiene recorrido, no está muerto y está de parranda, y por eso es imprescindible mantener la presión política y la movilización social.
José Antonio Ávila López
45462148-A
Filólogo corrector de textos
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