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Opinión 02-12-2019 16:55

¿Lo de Andalucía no es corrupción del PSOE?, por Juan Goti Ordeñana

Claro que los hechos no implican como son, sino como los agranden o mengüen los que tienen el dominio de la publicidad. Y no se sabe por qué ley, se cargan de una negra tonalidad los casos de la derecha, mientras se blanquean los de la izquierda como si no tuvieran importancia, y se olvidan. Esta norma se advierte si comparamos lo que sucede con la corrupción de los partidos de la derecha y de los partidos de la izquierda.

 

No hay duda que los dos grandes partidos, que han dispuesto del poder en algún momento, han tenido sus debilidades, por razón de lograr medios para el desarrollo de su partido. ¡Cuándo se llegará a una ecuanimidad al juzgar los hechos!

¿Quién se acuerda hoy de aquellos casos del tiempo de Felipe González, Malesa, Filesa y Time-Export, por los que algunos miembros del PSOE fueron a la cárcel? Además, fueron aprobados por el partido con la protesta que hicieron al acompañarlos a la puerta de la cárcel afirmando su inocencia. Con ello demostraron que fueron casos de corrupción consistente en la creación de una trama de empresas, cuyo fin era la financiación ilegal del partido. También, hay que recodar los casos particulares de enriquecimiento personal como el de Roldán, Urralburu, Iglesias Riopedre, Villa, etc. ¿Quién los conoce o recuerda?

No hay duda, de que hay muchos modos de corrupción endémica en la actual democracia de España, a los que no se hace mucho caso. Entre otras formas se puede citar a nivel personal: el soborno, la apropiación indebida, el fraude, el nepotismo, el favoritismo, a más de la concesión de contratos indebidos por distintos motivos no confesados.

Especialmente debemos recordar en los tiempos de Zapatero y que se han seguido con Pedro Sánchez, el cultivo de otros tipos de corrupción, como la utilización de medidas legislativas y fiscales que benefician a sus seguidores para mantenerse en el poder; el dominio de los medios de publicidad para seducir a los votantes que no son capaces de distinguir las actuaciones arbitrarias de los políticos, de dónde sacan ventajas personales. Amén de la utilización de grupos de presión que acoquinan a los adversarios con escraches, amenazas y falsas acusaciones. A lo que hay que añadir: el problema de regulaciones, prebendas o subsidios a costa del erario público a grupos de dudoso interés social, pero de mucha publicidad. El engañar sobre la situación económica mientras conducen a la nación a la ruina, diciendo que es en el bien del país. Además de la mentira como maquinación política.

También hay corrupción en el PP el caso Gürtel, y merecerá examinarlo en comparación con los ERE de Andalucía. Ambos tienen un denominador común, se trata de causas penales de corrupción que han puesto en solfa a los dos partidos. Pero si comparamos uno y otro caso tienen entre sí alguna similitud, junto a grandes diferencias.

En ambos casos entran en acción jefes de los dos partidos. Pero en la Gürtel se trataba de unos empresarios privados, Francisco Correa con otros, que negociaron con los alcaldes de Pozuelo y Majadahonda para hacer un negocio para ellos, y parece que algo se invirtió en alguna campaña electoral, por lo que resultó reconocido el PP como sujeto de responsabilidad civil. No sin la malévola intencionalidad del ponente de la sentencia, sobre quien el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha concluido que el ponente José Ricardo de Prada incluyó argumentos innecesarios sobre el PP en la sentencia. ¿Esto no merecería algo más que apartarle del Tribunal que juzga el caso?

Por otra parte, en el caso de los ERE la actuación delictiva fue iniciada y facilitada por altos cargos socialistas de Andalucía, que habían sido ministros en el Gobierno de España, con dineros que debía administrar la Autonomía, enviando grandes cantidades de euros, como se dice, a fondos de reptiles, para que se despachasen a capricho de los dirigentes del PSOE andaluz. A lo mejor los presidentes no distribuyeron las cantidades de euros, pero ellos los pusieron fuera control, y sabían lo que se estaba haciendo, pues se actuó por personas con cargos en el Gobierno y de su confianza. Al partido como tal no se le sentó en banquillo, algo inexplicable. Por lo visto

los presidentes Chaves y Griñan, dicen que no se enriquecieron, pero gracias ello, duraron más de treinta años en poder, y cobraron un sueldo.

Conforme a la sentencia sí hubo funcionarios que se enriquecieron y aún despilfarraron, y también empresas que recibieron fondos públicos que favorecieron, el que el PSOE tuvieran abundancia de votos. Fondos que no consta que se utilizaran en campañas electorales, pero fueron a dispendios de la Autonomía y lograron la permanencia de cargos socialistas en el poder. Aunque la sentencia no lo diga, hay un sentir general que sí se utilizó en las campañas electorales

También hay diferencias en la calificación de los delitos y condenas. Siendo lo de la Gürtel unos 20 millones y lo de Andalucía unos 860 millones, con una complicada manipulación, la calificación y las condenas no tienen parangón, lo enorme que son los del Gürtel y lo suaves que son los de los ERE. En el caso de éstos sólo se les condena por dos delitos: prevaricación y malversación, cuando con tal compleja manipulación es raro que no hubiera muchos otros delitos, aunque por el tiempo que duro se habla de manera continuada. Por el contrario, en el caso de la Gürtel la cantidad de delitos cometidos parece que se rebuscó todo el Código Penal: prevaricación, tráfico de influencias, fraude a la Administración Pública, falsedad documental, malversación, cohecho, fraude fiscal, blanqueo de dinero y asociación ilícita. En una breve reflexión se advierte, que un montón de estos delitos tuvo que haber, también, en los ERE de Andalucía.

Y no comparemos la lista de condenados y las penas impuestas. En el caso de la Gürtel fueron 29 condenados, y las penas impuestas en total suman 351 años de cárcel. Respecto a los principales, fueron para Correa 51 años y para Bárcena 33. En el caso de los ERE, con la diferencia del desastre causado en la evolución de la democracia española, y comparado la perdida de euros que supuso, se impusieron condenas ridículas, y algunas que hacen reír, inhabilitación por nueve años. ¡Qué les puede importar cuando ya están retirados por jubilación! Y la suma de condenas de los que desperdigaron tan enorme cantidad de 680 millones suman 68 años, con una media de seis a ocho años de prisión. Comparados las dos sentencias. ¿No lleva a pensar que en la justicia española actúan otros factores?

En conclusión, ¡cuán distinta fue la actuación de uno y otro Tribunal, y el tratamiento a los distintos partidos! En uno eran, ciertamente, miembros del PP, pero sólo unos alcaldes, y porque un Magistrado, sin motivo justificado, lo achaca al partido, cosa que el Pleno de la Sala de la Audiencia Nacional ha reconocido que actuó tendenciosamente, supuso una moción de censura y la pérdida del del Gobierno; en el otro siendo una actuación delictiva, como dice la sentencia, y comprometiendo a dirigentes del PSOE, muy significativos, que fueron ministros del Gobierno de España y presidentes de la Autonomía de Andalucía, y siendo aprobado su actuación repetidas veces por el Presidente del Gobierno en funciones y algunos ministros, y habiendo hecho lo indecible por torpedear el proceso, y comprometido pagar el gasto de los abogados de las defensas, que tendrá que pagar el Gobierno Autonómico que no es de PSOE, resulta que no tiene nada que ver con el partido del PSOE. ¡Dónde está el principio de igualdad, o al menos el de proporcionalidad!

 

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