Noticias de Cantabria
Opinión 24-08-2026 06:06

DEMOCRACIA Y CORRUPCIÓN DEL NEOLIBERALISMO GLOBALIZADO Por Juan Goti Ordeñana Catedrático jubilado de a Universidad de Valladolid

Hemos llegado a un sistema político que traducimos por democracia neoliberal. Podríamos calificarla de contrasentido, pues se trata de un modelo degenerado de democracia, con prácticas corruptas y muy lejos de una ordenación de la política para el bien común.

Hemos llegado a un sistema político que traducimos por democracia neoliberal. Podríamos calificarla de contrasentido, pues se trata de un modelo degenerado de democracia, con prácticas corruptas y muy lejos de una ordenación de la política para el bien común. Si lo comparamos con la visión clásica, recordando a Aristóteles, tendríamos que denominarla, con precisión, de demagogia. Pues ciertamente se apoya en las masas, pero gobierna sólo para provecho de unos particulares.

Esto nos induce a considerar la corrupción que padecemos, como algo propio de la esencia del proceso neoliberal globalizado, por el error de la sumisión voluntaria de la población, en realidad mera marioneta del poder, puesto que se ha sabido establecer una disposición por la que se trastrueca lo que libremente querían los ciudadanos.

Quien contempla el mundo actual puede observar, que la actuación política de occidente está condicionada por la globalización del capitalismo neoliberal. Fuera de este contexto no funciona la política de estos tiempos. Ciertamente, las democracias neoliberales han entrado a dominar el ámbito económico, político y también el moral, lo que lleva a la destrucción de lo que debe ser esencialmente la democracia, pues se ha vendido la sociedad a intereses de grupos ambiciosos de una dominación sin responsabilidades,

Queremos en este artículo mostrar la imposibilidad de una democracia real en este mundo neoliberal globalizado, porque esencialmente su estructura es expresión perfecta de la corrupción. Y vamos a definir la corrupción en un sentido literal y original, como aquello que torna el bien común en beneficio del lucro de particulares. Como vemos esta idea de corrupción nos advierte que el neoliberalismo es esencialmente corrupción, ya que se aprovecha de las masas, simulando que se ordena al bien común, para, en realidad, funcionar en provecho de otros objetivos, y disponer del aprovechamiento de los bienes sociales en orden a intereses ajenos. Por tanto, hablar de democracia neoliberal es una contradicción en sus mismos términos.

Cuando afirmamos esto estamos definiendo la situación actual de la política que sufrimos, pues vemos claro cómo se vende el bien común por el beneficio de algunos. No tenemos nada más que ver, cómo ante la toma de Ceuta por unos mandados por Marruecos, nuestro presidente se llama andanas tomando sus vacaciones en la Mareta, y aún más, como el emperador Nerón, que cuando se quemaba Roma, se puso a tocar la lira, nuestro presidente como no sabe tocar la lira, se pone a recomendar lecturas y canciones para el verano a la población.

En los últimos tiempos se ha alcanzado tal grado de corrupción que llega a ser la preocupación general, porque la destrucción del bien común en beneficio de unos políticos, es alarmante. Se ha extendido la

corrupción de forma que produce un enorme temor de futuro, pues se ve que va a convertirse en algo social, y aceptado por la población. Así se ha llegado a tal banalización de esta forma de la corrupción, que se ha conseguido que el pueblo lo asuma. Banalización que ha venido a ser aceptado en la sociedad como algo ordinario, como algo normal de la idea de la organización política moderna. Y a esto vemos aplaudir en el Parlamente todos los días.

Esta democracia neoliberal no es algo improvisado, sino que tiene su historia. Ha tenido un largo proceso, y vemos que responde al momento histórico del desarrollo de la democracia liberal capitalista. Tras la segunda guerra mundial, Occidente decidió poner límites a las causas que habían provocada las dos grandes guerras, situación que había partido de la base del sistema capitalista, y que por la falta de controles de los movimientos capitalistas había conducido a la crisis de 29, y causado una enorme inestabilidad social. Después de la segunda guerra mundial se creó un periodo de 1945 a 1975 de bonanza, donde el capitalismo tuvo una gran expansión, su mayor auge de todos los tiempos. El temor a caer en manos de los bolcheviques, dio gran impulso a esta época capitalista. Pasados el tiempo de bonanza, el capitalismo ha llegado a la cima del poder, y ha creado una sociedad donde se ha abandonado al pueblo, mientras la política ha caído en manos de políticos sin conciencia moral, y han aprovechado la situación para su beneficio.

En estos momentos es necesario precisar el sentido originario del concepto de corrupción, para comprender la vileza de este sistema político. Real Academia de la Lengua define a la corrupción, en un sentido amplio, como: «abuso de poder otorgado para obtener beneficio privado», y «en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores». Por tanto, la corrupción es la apropiación de los bienes de la comunidad para beneficio de algún particular. Esta corrupción puede darse en el campo privado, pero resulta de una enorme gravedad cuando se hace por personas investidas de poder, y si esta es con perjuicio de los ciudadanos adquiere especial gravedad.

En el mundo político el neoliberalismo ha convencido a sus representantes, que los bienes comunes de las corporaciones no son de nadie, por lo que se pueden ordenar a un lucro privado. Para ello, en el caso de España, se ha concentrado el poder en el ejecutivo, con el objeto de romper las estructuras políticas y jurídicas para poder actuar con despotismo.

En conclusión, el neoliberalismo ha supuesto la negación del bien común, que teníamos como tradición política. El neoliberalismo globalizado, como se ha desarrollado, ha hecho que la corrupción sea algo normal, y que la actividad política se dirija al despotismo, para abrir cauces al lucro de los intereses privados, al tiempo que ha metido la idea de la banalización de la corrupción. De donde se deduce la refutación de una democracia neoliberal, ya que es el método para que

unas élites oligárquicas, se apoderen del poder, y pongan los bienes sociales al servicio del lucro privado.

Sé el primero en comentar