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Opinión 01-04-2026 08:40

¿CUÁL VA A SER EL FUTURO DE EUROPA? Por Juan Goti Ordeñana Catedrático jubilado de la Universidad de Valladolid

En los últimos tiempos se está viendo, cómo se va dirigiendo hacia ideologías que aniquilan la mentalidad del ciudadano, formado en su cultura tradicional, y se les quiere meter por ideologías que le resultan extrañas y discrepantes con su tradición, y que le obligan a adoptar, porque se le imponen por una normativa política, aunque estima como enemiga de su forma de vida.

 

 

Nos encontramos hoy en Europa con una grave crisis de identidad. Los dirigentes de la comunidad europea han aceptado los programas del movimiento woke, dirigidos a olvidar la historia del pensamiento europeo, y orientados, directamente, a destruir la tradicional cultura de cristiana. Han surgido fuerzas que quieren acaparar las líneas de exploración, y si no se revuelve Europa y cambia de orientación y forma de organización, se va ir perdiendo y convirtiéndose en la nada. Cuando fue, durante siglos, el verdadero foco de la cultura en Occidente. Y no es tanto, por las novedades que parece ir surgiendo en la investigación, sino porque va perdiendo su ser, esto es, lo que ha sido el alma de su cultura, elaborada durante más de dos milenios.

La comunidad europea se ha enzarzado, en los últimos tiempos con las nuevas ideologías: de un feminismo desaforado, que ha llevado a la destrucción de la mujer; de un cambio climático sin ningún sentido, cuando cada día hay algún cambio del clima, pero ya está previsto por la experiencia de más los dos milenios de historia, y conocemos dentro de qué límites su comportamiento; de un movimiento animalista, que lleva a actuar en contra de la experiencia del trabajo del campo que ha alimentado a nuestra civilización durante siglos; de un neo-maltusianismo que ha llevado a destruir la familia y reducir la natalidad a límites alarmantes, y con un inefable futuro para la población, si no se reforma esta tendencia; a esto se añade el no saber qué va a ser el futuro, al importar inmigrantes de pueblos de otras culturas, para que vengan a suplir oficios de menor nivel. El desarrollo de los pueblos se hace con mentes formadas en la propia cultura, aquí la de Occidente, mientras esos inmigrantes que llegan en estos momentos, vienen a suplir el voto para los políticos, pero no para el desarrollo del pueblo.

Lo primero que tiene que hacer Europa, es reflexionar sobre el futuro que quiere, y abandonar esas ideologías que le conducen a la ruina. Tiene que hacer un proyecto para el futuro, que comprometa a las instituciones y a los ciudadanos a promover un cambio de la sociedad civil y de los representantes de los Estados componentes. Para un planteamiento de futuro es necesario decidir, si partimos de una posición de bases correctas, resolviendo el problema de qué es Europa: una realidad cultural e histórica, que aparece al analizar su desarrollo en estos dos milenios que hemos pasado o, por el contrario, sólo es una organización política y económica supranacional, dominada por tratados económicos, sin consideración de las poblaciones de cada Estado. Esto es, si se transforma en un estado ignorando la historia, o se van a respetar las sensibilidades tan dispares imposibles de unificar, por lo que será conveniente considerar y seguir el ser de cada nación.

Hay que decidir con participación de todos los ciudadanos, qué es lo que queremos que sea Europa en el futuro. Y observando cómo se ha fabricado el pensamiento europeo con las diferenciales en cada nación, pues no va a ser posible, tirar por la borda el ser y carácter de cada país europeo, y crear una ideología única. Aunque se han de buscar unas líneas de coordinación, como ha sido en toda la historia, pero manteniendo las características de cada pueblo.

En los últimos tiempos se está viendo, cómo se va dirigiendo hacia ideologías que aniquilan la mentalidad del ciudadano, formado en su cultura tradicional, y se les quiere meter por ideologías que le resultan extrañas y discrepantes con su tradición, y que le obligan a adoptar, porque se le imponen por una normativa política, aunque estima como enemiga de su forma de vida. Es necesario un giro, para que la realidad esté situada más cerca a las necesidades de los ciudadanos, que en estos momentos está descolocado, porque no llega a comprender las normas, tan alejadas de su sentido de la vida.

Ciertamente hay una base de pensamiento en Europa, suficiente para llegar a esa unión, pero es necesario fomentar una mayor cohesión de los países del continente. Esta unión no se va a dar sin algún esfuerzo, para ello es conveniente encontrar algún elemento aglutinador de los usos y costumbres de los pueblos, y con el cuidado suficiente para que no venga a falsear lo que ha sido la tradición de cada uno de ellos. Para esto es necesario fomentar y no olvidar el pensamiento filosófico que ha florecido en su largo devenir, una literatura estudiada y admirada de cada uno de los pueblos, tan abundante y tan rica para mostrar el ser de cada una de las regiones, haciendo sentirse orgulloso cada uno de los Estados de la riqueza cultural que ha generado a través de su historia.

Ciertamente hay que trabajar por buscar las líneas de lo que ha sido común y ha marcado la identidad de Europa, pero sin que se dejen en el olvido las notas características de cada uno de los países. A través de la historia hemos conocido las diferencias existentes entre las diversas naciones europeas, y que éstas son muy significativas, por lo que no podemos, dejándolas de lado, recrear una visión europea unificadora, sin valorar las diferencias, porque cada comunidad ha de seguir siendo lo que ha creado su historia.

La fuerza y la belleza de la Europa, que debemos recrear, tiene sus raíces en la existencia de diferentes tradiciones, pero que han tenido como base unos valores vividos por la sociedad. El presentar ahora un futuro para la comunidad europea, tiene que suponer una recreación con nuevas ideas, y partir con unos proyectos que sean atractivos para la sociedad de hoy día.

Una base a corregir es la persecución de los cristianos por los poderes del Gobierno que tenemos, no se puede consentir, que al inicio de la cuaresma cristiana se olvida esta circunstancia, y el ministro de Justicia felicite y muestre sus favores al rabadán musulmán que este año coincide en las mismas fechas. También habría que recordar la manifestación de odio, o como quiere el Gobierno hodio, que se dan en nuestra sociedad contra los cristianos, al tiempo que se multiplican episodios vandálicos contra símbolos religiosos cristianos.

¿Cómo un Gobierno puede actuar contra el sentir de la población que, en su pensar y el su comportamiento, mayoritariamente es cristiana?

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