Ucrania cumple cuatro años de invasión rusa sin el apoyo de EEUU y abocada a una complicada negociación
Los avances de Rusia en el campo de batalla y una Europa en segundo plano perjudican la posición de Kiev
MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
Ucrania vive este martes el cuarto aniversario de la invasión a gran escala lanzada por el presidente ruso, Vladimir Putin, con un escenario poco halagüeño en el que Rusia poco a poco gana terreno en el este del país ante la falta de apoyo militar de la Administración de Donald Trump -- que ha dejado en manos de los socios europeos esta responsabilidad -- y unas negociaciones tripartitas con Moscú y Washington que abocan a Kiev a aceptar cesiones complicadas para poner fin a la guerra.
"En los últimos 12 meses solo hemos visto un empeoramiento de la situación. Hemos visto avances rusos en las líneas del frente y un aumento del 31% en las bajas y heridos entre la población civil", afirma Olena Prokopenko, analista de la German Marshall Fund, en declaraciones a Europa Press. Prokopenko señala que 2025 se convirtió en el año más letal para Ucrania desde 2014, cuando Rusia ocupó la península de Crimea y comenzó la guerra en el este de Ucrania.
Coincide con este análisis Jack Watling, investigador del Real Instituto de Servicios Unidos (RUSI), think tank británico centrado en seguridad y defensa. En una publicación señala que durante el último año, los avances rusos han sido posibles gracias a la "creciente letalidad del fuego ruso y a la disminución del número de tropas ucranianas", lo que ha permitido avances de Rusia "de forma persistente" que, de ese modo, logran "socavar las posiciones defensivas de Ucrania".
En el plano militar, Kiev se ha visto obligado a realizar mejoras tecnológicas en las unidades ucranianas, pero "si Rusia continúa logrando avances constantes o incluso acelerados, el Kremlin mantendrá el esfuerzo", sostiene. "Si el progreso se ralentiza de forma significativa, la percepción de Putin sobre sus perspectivas podría cambiar a medida que aumenten los riesgos políticos internos", explica el analista del centro británico.
¿2026 EL AÑO DE LA PAZ EN UCRANIA?
Ucrania se enfrenta a un escenario difícil cuando entra en el quinto año de conflicto, puesto que al deterioro en el frente se suma que la estrategia occidental hacia Moscú ha "fracasado estrepitosamente", según lamenta Prokopenko, quien insiste en que solo "la presión económica y la presión militar sobre Rusia pueden conducir a la resolución de esta guerra y a la paz".
"Hemos visto que Rusia ha negado de manera constante la posibilidad de un alto el fuego, incluso uno a corto plazo", añade, insistiendo en que el papel de Trump resulta clave para entender el empeoramiento de la perspectiva ucraniana. "No ha sido capaz de convencer a Rusia de que un alto el fuego es el primer paso hacia una paz duradera", indica la analista sobre el líder norteamericano, apuntando que Washington insiste en unas conversaciones en las que el Kremlin no está interesado.
"Rusia no solo no está interesada en conversaciones serias y reales, sino que ni siquiera está verdaderamente en la mesa de negociación. Las rondas que hemos visto fueron puramente técnicas y son más relevantes para una etapa posterior, cuando se tome una decisión política; pero no hay ninguna decisión política", reflexiona Prokopenko sobre unos contactos que, de hecho, han dado un margen de varios meses a Rusia para seguir con sus planes militares de "conquistar Ucrania en su conjunto".
En este sentido, la analista de la German Marshal Fund subraya a Europa Press que el papel de Estados Unidos en este último año "ha sido muy negativo" para los intereses de Kiev, tanto en lo que respecta al cese de la ayuda en el campo de batalla como en el ámbito político. "Ahora Putin se siente mucho más animado a no cooperar en las negociaciones", avisa, insistiendo en que el líder ruso "no ve ninguna consecuencia política y, hasta hace poco, tampoco veía ninguna consecuencia económica" por mantener su 'hoja de ruta'.
Watling por su lado reitera que Moscú mantiene una "postura maximalista" respecto a sus ambiciones en el país vecino. "Creen que pueden sostener la guerra hasta 2027 y perciben el proceso de negociaciones en curso como un vehículo para introducir una cuña en la alianza transatlántica", avisa.
De esta forma, considera que mientras la atención internacional se centra en las negociaciones "impuestas a las partes" por Estados Unidos, la propia retórica de Washington contra Europa y sus pasos para retirarse de los compromisos de seguridad con los aliados hace que las opciones para Ucrania sean difíciles en cualquier escenario de negociación.
Trump pone el foco en que Kiev acepte ceder territorios en la región del Donbás a cambio de un apoyo militar posbélico, al tiempo que pone en cuestión la confianza en Washington como actor comprometido con la seguridad europea. "El resultado es que cualquier colapso de un alto el fuego durante su implementación dejaría a Ucrania en una posición militar mucho más debilitada. En resumen, la oferta de Estados Unidos es mala", apunta.
La posición rusa, por su parte es que, mientras vea margen para ganar en el terreno de batalla lo que está en juego en la mesa de diálogo, "mantendrá las negociaciones en marcha, pero en esencia prolongará el proceso sin avances reales", avisa Watling.
Para Prokopenko aceptar esas concesiones y renunciar al Donbás "daría a Rusia un trampolín para conquistar más territorio ucraniano". "Para Ucrania no tiene ningún sentido, ni militar ni políticamente, aceptar esas concesiones si no vemos seriedad por parte de Estados Unidos", razona.
EL DIFÍCIL PAPEL DE EUROPA
Esta situación deja a Europa en un fuera de juego. Pese a mantenerse como único apoyo firme de Ucrania en el plano militar y mayor respaldo financiero de Kiev, se ve sistemáticamente relegada a un segundo plano en las conversaciones mantenidas entre ucranianos, rusos y estadounidenses para poner fin al conflicto.
"Europa se está rearmando, pero ello lleva tiempo, por lo que muchos Estados europeos consideran que un alto el fuego repentino en términos desfavorables expondría al continente a graves riesgos", advierte el analista de RUSI, quien sostiene que Estados Unidos y Europa tienen intereses diametralmente opuestos en el contexto ucraniano.
Washington busca un alto el fuego rápido y restablecer la cooperación económica con Rusia, mientras que Europa está en proceso de reforzar su defensa y mantiene una panoplia de sanciones contra el Kremlin, con quien ha cortado todas las relaciones económicas.
A su juicio la clave está en la capacidad de Rusia de mantener la maquinaria de guerra, al tiempo que Kiev pueda infligir daños en ataques de largo alcance. "La economía rusa puede sostener la guerra, pero a medida que se reducen las reservas y crece la deuda, también se vuelve más vulnerable a las perturbaciones. La cuestión es si Europa está dispuesta a ejercer esa presión", explica.
En la misma línea, Prokopenko considera que la economía es el asunto clave que puede hacer descarrilar los planes de Rusia, al tiempo que Europa puede dar pasos como aportar armamento de largo alcance a Kiev. En este sentido, pide avanzar en la canalización de las sanciones hacia la defensa y la resiliencia económica de Ucrania, para mandar un "mensaje político fuerte" por parte de Europa de que tiene cartas que jugar. "Europa paga todo lo relacionado con la defensa de Ucrania en este momento y concedió a Ucrania un préstamo de 90.000 millones de euros en diciembre, por lo que Europa ya está pagando la factura y Estados Unidos tiene que hacer más por su parte", indica.
En todo caso menciona que Europa puede reforzar su imagen de independencia en el apoyo a Kiev usando los activos congelados, una de las medidas que la Casa Blanca no respalda pero que los líderes europeos tienen en su manos. "Una vez más, Europa cuenta con un sólido conjunto de herramientas que debería utilizar", recalca.
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