Las gestoras dudan del margen de maniobra de Francia ante el repunte de deuda y ya atisban riesgos en su banca
El continuo repunte de las condiciones de financiación del Estado en Francia ha encendido las alarmas entre las grandes gestoras de inversión, que ven seriamente comprometido el margen de actuación del Ejecutivo francés.
Al mismo tiempo, los analistas ya advierten de que la presión sobre el crédito soberano está empezando a trasladar riesgos al sector bancario del país, amenazando la estabilidad de los balances de las entidades dada su exposición, aunque contenida, a la deuda estatal.
A la extendida preocupación por una crisis de deuda a nivel internacional, en el país galo se suman el riesgo político interno y una ola generalizada de ventas de bonos del Estado durante la presente semana como catalizadores que empujan, aún más, los rendimientos de la renta fija soberana de la nación.
En cifras, el tipo de interés del bono del Estado a 10 años (OAT, por sus siglas en francés) ha llegado a tocar el 4,99%. Si bien las obligaciones del país galo todavía no han sido capaces de rebasar la barrera psicológica del 5%, el rendimiento se encuentra en su nivel más alto desde 2002.
En consecuencia, el diferencial entre el OAT y el Bund alemán se ha alzado hasta el entorno de los 150 puntos básicos. "El panorama técnico no nos lleva a creer que hayamos alcanzado aún un techo. De hecho, consideramos que varios políticos son culpables de echar leña al fuego con diversos comentarios irresponsables, y el entorno es tal que, lamentablemente, abunda la falta de criterio por parte de quienes ocupan puestos de liderazgo o de quienes aspiran a ellos", ha argumentado el gestor de carteras de TwentyFour AM (boutique de Vontobel), Jakub Lichwa, en un estudio reciente.
Tal es la situación que, en declaraciones recientes, el gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, llegó a admitir que la situación fiscal de Francia es "muy compleja", aunque descartó una intervención por parte del Banco Central Europeo (BCE) alegando que el Gobierno puede actuar aprobando un presupuesto y comprometiéndose a garantizar que éste no supere un déficit del 5%. "Francia no debería buscar soluciones en Fráncfort, las soluciones están en casa", acabó defendiendo Moulin.
No es una opinión compartida por las principales firmas de análisis, que identifican un cúmulo de factores como el verdadero riesgo. De tal manera, el economista Jefe de Ostrum AM (Natixis IM), Philippe Waechter, avanzaba en un estudio reciente que el estancamiento de los ingresos, la inflación energética, los elevados tipos de interés y el agotamiento del margen presupuestario han dejado a la economía francesa "sin red de seguridad".
Así, los principales indicadores macroeconómicos del país muestran ya cierto deterioro y, lo que es peor, ninguno cuenta con "margen de flexibilidad para ajustarse", según Waechter, quien, ante nuevas perturbaciones como alzas superiores de tipos de interés o una escalada sostenida del coste de vida, teme "mayores efectos desestabilizadores" para la economía que una simple desaceleración.
"En una economía que cuenta con reservas fiscales y financieras, los efectos de una perturbación se transmiten gradualmente y pueden absorberse con el tiempo. Hoy ya no ocurre así. La coincidencia de múltiples desequilibrios y la sucesión de perturbaciones dejan a la economía sin motores de crecimiento, al tiempo que erosionan su capacidad de adaptación y su flexibilidad para realizar los ajustes necesarios", ha remachado el economista Jefe de Ostrum AM.
En la misma línea, su homólogo en Allianz Global Investors, Sean Shepley, ha avanzado que para que nuevos inversores estén dispuestos a financiar al Estado francés, es necesario ofrecer no solo una rentabilidad atractiva, sino también señales creíbles de disciplina fiscal, aunque ha advertido de que "los compromisos electorales y su posterior ejecución no siempre van de la mano", en referencia a las promesas que los candidatos profesan durante la campaña electoral.
EL RIESGO SE TRASLADA A LA BANCA
En paralelo, los estragos ya se trasladan al sector financiero. Durante los últimos cinco días laborables, los bancos franceses han obtenido peores resultados que sus pares europeos, tanto en el ámbito de la renta variable como en el del crédito. Así, BNP Paribas ha perdido un 2,4% en la semana; Crédit Agricole; un 3,7% y Société Générale en torno a un 5%.
Respecto al negocio, los rendimientos más elevados de las obligaciones del Estado suelen ser menos favorables para los bancos franceses, ya que tienden a mantener activos de larga duración (como hipotecas) financiados con depósitos, lo que genera un riesgo real de reducción de márgenes.
Además, para las gestoras, la inestabilidad actual aumenta el riesgo de que las agencias de calificación rebajen el 'rating' de la deuda soberana, lo que podría extenderse al sector bancario al ser poseedores de parte de ese pasivo y elevar los costes de financiación. "El sector sería menos competitivo a nivel mundial y limitaría la concesión de créditos", ha adelantado el gestor de carteras TwentyFour AM como una de las probables consecuencias.
A su vez, ante los elevados déficits presupuestarios, las casas de análisis temen nuevos impuestos a sectores con crecimiento prolongado como el bancario o incrementos en los ya existentes como medida para compensar el deterioro de las cuentas públicas, lo que lastraría los beneficios de las entidades.
LA GLOBALIZACIÓN COMO ESCUDO
En favor de los bancos galos, juega el factor de que estos no son grandes tenedores de bonos del Estado de su propio país. Según datos del Banco Central Europeo, en las entidades financieras franceses el peso del pasivo del país supone alrededor del 2,5% del total de sus activos, mientras que en países como Grecia e Italia la proporción se eleva hasta el umbral del 10%. En cifras, la boutique de Vontobel calcula que los principales bancos franceses tienen una exposición a los OAT que oscila entre el 15% y el 30% de su capital ordinario de nivel 1 (CET1).
Por otro lado, la globalización actúa como escudo para la banca internacional. De hecho, los tres grandes bancos franceses (BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole) generan más del 50% de sus ingresos fuera de Francia y en el caso concreto del primero solo una cuarta parte de sus ingresos se suceden en el país galo y tan solo un tercio de sus activos se encuentran allí.
"Esto no quiere decir que la presión sobre el sector empresarial y minorista no vaya a contribuir al deterioro de la calidad de los activos de estos grupos bancarios. Sin embargo, la ventaja de la diversificación para estos grandes grupos bancarios es real y los pilares de ingresos extranjeros pueden aportar estabilidad cuando la deuda soberana nacional se enfrenta a tensiones", ha enfatizado Lichwa.
En paralelo, el riesgo real de que aumenten los préstamos morosos (NPL, por sus siglas en inglés) en los balances de los bancos por la agitación política queda diluida por las estimaciones de crecimiento para el país. Según datos de Bloomberg Consensus, se sigue previendo que el PIB francés aumente un 0,5% en 2026, antes de recuperarse hasta alcanzar el 0,9% y el 1,1% en 2027 y 2028, respectivamente.
"Existe cierto margen para que estas tasas de crecimiento se reduzcan antes de que nos veamos inmersos en un entorno recesivo, que normalmente iría acompañado de un aumento de los NPL. También cabe destacar que las tasas de ahorro en Francia siguen siendo elevadas, lo que debería proporcionar cierto colchón frente a los obstáculos provocados por la incertidumbre política", ha concluido el experto de TwentyFour AM.
Sé el primero en comentar