Noticias de Cantabria
27-02-2020 15:43

Nuestro campo agoniza….

Tanto hemos tirado de la cuerda que no vaya a ser que nuestro campo esté en el último estertor; nuestro campo, nuestros campesinos, agricultores y ganaderos se han revuelto para defender lo que queda de él, que no es mucho y las perspectivas futuras no son nada halagüeñas….

 

 

Para algunos políticos de nuestro actual Gobierno, han creído que estas manifestaciones son un Carnaval y así Pablo Iglesias, verdadero Rasputín del actual Gobierno, se ha permitido la desfachatez de decir que los manifestantes son unos fascistas y unos carcas, llevándose para sí el eslogan de “Coletas, cabrón, coge el azadón”; pero estos demagogos que son capaces de decir lo mismo y lo contrario, se ha pasado a decir aquello de “seguir apretando”.

Evidentemente, este Gobierno de España no va a entrar en el fondo del asunto y es que los productos del campo tienen unos precios de origen ridículos e indignantes que no se corresponden en absoluto con el esfuerzo de los trabajadores ni con lo que paga el consumidor, pues se multiplica por cuatro, seis u ocho veces, en esa intermediación que no tiene fondo. Así no es extraño que el campo español agonice, que los jóvenes huyan del mismo y que contribuyan al envejecimiento, el empobrecimiento y la despoblación del mundo rural.

Como dice el Consejero del Gobierno de Cantabria, Guillermo Blanco, “lo lógico es que los precios se establecieran desde la base de la cadena de producción, no al revés”. ¡Y tiene razón! Pero nuestros agricultores y ganaderos deben organizarse y unirse para plantar cara en el mercado competitivo, como hacen, por ejemplo, los franceses.

No es justo que los que sudan la camiseta, sean los peor tratados y sobrevivan de forma indigna; fíjense que con solo subir ¡tres céntimos! el litro de leche que después se paga tres veces más, resolvería la situación del ganadero cántabro.

En estos años han subido los precios de los piensos, el combustible, los suministros, etc., mientras el ganado y la leche se pagan como hace décadas. ¡Ya tiene guasa el tema!

Y lo mismo podemos decir de las patatas de Valderredible o las hortalizas que se cultivan en nuestros huertos o invernaderos o todos los productos del sector primario de Cantabria y de toda España, donde el campo está agonizando y es preciso darle alguna solución.

Y no soy nada optimista con este Gobierno de España que nos ha tocado en suerte, pues no creo que tenga capacidad real de negociar e influir en una adecuada PAC, de poner soluciones reales a las justas reivindicaciones de los agricultores y ganaderos de toda España.

Es más; en estos momentos me vienen a la memoria histórica aquellos acontecimientos de Casas Viejas, donde los agricultores gaditanos se movilizaron y la izquierda republicana de Azaña sólo se le ocurrió aquellos de “Tiros, a la barriga” e hizo una escabechina con más de veinte muertos, en un asedio cruel e injusto.

Y la conclusión es clara: o esto lo arreglamos de una vez o el campo muere y el mundo rural seguiré en un claro retroceso demográfico, con un aumento del envejecimiento y la pobreza. Los españoles y europeos compraremos los productos de terceros países que son más competitivos, pues el ganadero y agricultor aún está peor que el nuestro, como he podido comprobar en el viaje que he hecho la semana pasada a Marruecos.

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