Noticias de Cantabria
Opinión 15-12-2023 07:00

Puigdemont, vicepresidente del Gobierno español. Por Jesús Salamanca Alonso

«Carles Puigdemont está donde siempre acababan los delincuentes españoles buscando protección. Bélgica sigue siendo un paraíso para facinerosos».

 

El cobarde fascista, carles Puigdemont, abandonó España metido en un maletero. Lo más parecido a la forma en que un polizonte se introduce en un barco sin ser visto. Y todo ello por miedo a que la Justicia española le hiciera pagar los platos rotos. Tras mil y una peripecias, aprovechamiento descontrolado de dinero público, malversación, rebelión y disfrute de escoltas a cargo de la Generalidad, se instala en Bélgica con toda su familia. ¡Maldito ?botifler? catalán! Llegado 2023, nos encontramos con que ya es «vicepresidente» del Gobierno del mentiroso Sánchez, el mismo que lo engañó con la amnistía y encargó su captura a cualquier precio.

 

Eso hoy ha cambiado y el felón monclovita encarga novenas, triduos y rosarios para que la Judicatura y la Corte europea no lo traiga esposado a España. Ahí tienen recientes las amenazas del prófugo a Pedro Sánchez ante todo el Europarlamento. Las cañas ya son lanzas y «El Puchi» no quiere a la «rata Bolaños» en las comisiones ante el mediador, ni al carcelero Cardán, a quien él llama «cerdón», por su falta de aseo e higiene personal.

 

Puigdemont está donde siempre han acabado los delincuentes y terroristas españoles buscando protección. Bélgica sigue siendo un paraíso para los facinerosos; con tal de hacer daño a España. Hoy acoge a vándalos como Puigdemont, al igual que acogía a etarras que asesinaban a miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. ¡Maldita Bélgica! Si hasta su presidente se alía con Sánchez para bendecir a Hamás, acusar a Israel y proteger terroristas malditos y maldecidos. Parece como si los habitantes de las instituciones belgas tuvieran odio y ojeriza a España desde que los Tercios españoles los hicieron correr con los calzones por las rodillas y lanzas en ristre. Pero eso lo cuento otro día con detalles y diarreas etarras por medio.

 

El expresidente y «botifler» catalán ve difícil su vuelta a España a corto plazo. Si regresa será para ingresar en prisión, por eso se lleva a su familia para instalarse en La Casa de la República pagada con dinero del erario público desviado ilegalmente de las partidas recibidas del Estado y con lo ingresado en la Caja de Solidaridad catalana, donde cuatro ignorantes, tres imbéciles con lazo amarillo y una treintena de empresarios catalufos, y con fuerte odio a todo lo español, ingresan dinero a fondo perdido. ¿Se puede ser más ignorante y mafioso que esta gente adocenada y sin formación política? Pues a pesar de eso están convencidos de su heroicidad. Confío que con esas medidas y el latrocinio, que durante años ha cometido el golpismo catalufo, Marcela Topor (barragana de Puigdemont) dejará de sangrar a la Diputación, quien le pagaba sueldos desorbitados por sus programas semanales e inconfesables servicios. Lo curioso es que nunca oigo hablar a los golpistas de la deuda histórica que Cataluña tiene contraída con España (?Cataluña nos roba?) y que está muy cerca de los dos billones de euros.

 

Esa imagen de retorno que ha intentado agitar JxCAT no es más que una baza de partido y un engaño para el voluntariado que contribuye a la Caja de Resistencia: se trata de que siga habiendo ingresos para pagar la Casa de la República y la vida de lujos, abusos y prostíbulos que han llevado y continúan llevando en Bélgica algunos de los golpistas fugados. ¿En qué creen que han convertido los catalanes las mal llamadas embajadas con tan fuerte dotación económica? Sencillamente en oficinas de la nada y en fuentes de financiación para prófugos, golpistas, puteros y demás mafia de degenerados. Sencillamente, han copiado modos y formas del incitador y asesino, Companys, capaz de acumular crímenes y sangre en tres tardes y dos festivos.

 

Supongo que la reunión que tuvieron los golpistas del JxCAT era para rendir pleitesía a Puigdemont, además de para contarle cómo habían disfrutado de las cárceles catalanas durante su estancia, con coca sin límite, orgías incluidas, cumpleaños falseados y prostitutas a libre disposición y atención. Aquí, el verbo disfrutar no lo utilizo en sentido figurado, ni con segundas intenciones. Han disfrutado, celebrado encuentros, reuniones, salidas ilegales, visitas oscuras, mofas contra el sistema judicial, etc. Incluso hasta han acordado la aprobación de los presupuestos

generales del Estado de 2021. Pregunten a Pablo Iglesias y a otros lastres del sistema que visitaron las penitenciarías donde ellos holgaban. Menos mal a Isabel Díaz Ayuso que nos quitó del medio a la «garrapata» Iglesias, el hijo del terrorista zamorano. Y no sólo lo quitó del medio, sino que lo hundió en la miseria de la política, justamente el mismo lugar donde ha acabado su inútil compañera de chalet, odios y malversaciones: nunca una mujer hizo tanto daño a tantas mujeres, ni benefició a tantos agresores sexuales, ni proporcionó la libertad infundada a tanto malhechor. ¡Confío en que su Dios, si es que lo tiene, le maldiga por los siglos de los siglos!

 

Sánchez ha rendido pleitesía a Puigdemont. Algunos medios lo han calificado como una «Cumbre golpista en Ginebra, con mediador terrorista salvadoreño». Allí acudieron ufanos los golpistas traidores a España, los mismos que lloraron al ingresar en prisión por desconocimiento del medio: Rull, Turull y Forn, entre otros ignorantes del golpismo terrorista catalufo. Y allí esperaban, aplaudiendo con las orejas, el propio Puigdemont, Lluís Puig, Comín y Ponsatí. Es más, voy más lejos: al grupo se unió otro delincuente y proterrorista, protegido por la Justicia belga Valtònyc.

 

Dios los cría y ellos se juntan. La pena es que, ante el ataque a los jueces y a la Judicatura en general, esos hayan mostrado tanta humillación, cobardía y falta de criterio. Se salvan tan sólo tres y el del bombo. Por cierto, el juez que llevaba el bombo está hasta los estatutos de tanta cobardía urbana de miles de jueces arropados en manada. Claro, él es de pueblo y con las colgaduras bien puestas, hasta tal punto que no ha dudado en llamar «a Dios de tú y a la virgen, Petra». Sin duda, ha mostrado una visión mucho más amplia, vigorosa y capaz de acabar con las estupideces de golpistas y rácanos de dudoso y múltiple pelaje.

 

Ante el irreconciliable camino de ERC y Jx3%, así como la diaria tirantez, había que intentar salvar ese escollo y dar a los catalanes independentistas una imagen de concordia, unidad y aspiraciones comunes. Más engaño, más mentiras y más retroceso de la economía catalana, sin contar la enfrentada división social que ya es una lacra casi insalvable. Hoy Cataluña es un vertedero de secesionistas, inmigración ilegal, terrorismo urbano al más puro estilo tupamaro y un núcleo al que numerosos países europeos recomiendan no visitar a sus ciudadanos que acuden a España. Cataluña está maldita, en tanto que Madrid es ya un motor que gana fuerza cuanto más tiempo funciona. Miles de empresas abandonan Tabarnia cada año ante el miedo al terrorismo golpistas, la degradación laboral, el miedo a las amenazas y el sectarismo inútil del idioma, que apenas hablan dos corderos, tres cabras y seis cabestros encencerrados.

 

Cataluña es menos Cataluña desde que el bandolerismo golpista y el terrorismo independentista han instalado la violencia y la represión en la calles y plazas de Tabarnia y Tractoria. Ahora se instala Puigdemont con su familia en Waterloo. Antes acudieron a Bélgica innumerables delincuentes españoles a disfrutar del paraíso de protección que casi siempre fue, al igual que lo fue Venezuela para los asesinos etarras y bandarras vascos. La envidia hacia España se nota en cada paso y en cada medida, aunque con el mentiroso Sánchez España es una mofa para toda la UE y gran parte del mundo, además de una diarrea permanente ante el sociocomunismo terroristas que nos mal gobierna. Sánchez ya es el culo del mundo desde que Netanyahu lo puso en bloqueo, condena y ridículo, además de declararlo «personaje peligroso»

 

Echo mano de mis recuerdos de joven y de estudiante. Recuerdo que nuestra profesora de Historia Contemporánea nos contaba que Bélgica representaba en Europa (para toda la delincuencia y el terrorismo antiespañol) lo mismo que la Isla de Tortuga en el siglo XVIII para la piratería: lugar de refugio, disfrute y seguridad. Incluso, allí tampoco faltaban las ramas de pino (ramera) sobre el dintel de la puerta en algunos tugurios de comida, bebida y servicios de féminas.

 

¿Hace falta contar el significado de la ramera (rama de pino) encima del dintel de una puerta de un bar, tugurio o tasca? Pues bien, donde había una ramera (rama de pino) significaba que dentro había rameras que daban servicio. También existió en la Salamanca de la Edad Media y en otras poblaciones castellanas?y leonesas.

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