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Opinión 31-05-2026 06:14

La república islámica.©Mariano Cabrero Bárcena es escritor

La república islámica fue capaz de aguantar ocho años de una guerra terrible contra su vecino iraquí y sigue resistiendo los embates de su propia sociedad civil sin dar muestras de debilidad alguna. Y como era de esperar, no obstante, Irán responde a los ataques estadounidenses, iniciados el 28 de febrero próximo pasado, agrediendo a los aliados regionales y bloqueando el estrecho de Ormuz.

 

La república islámica fue capaz de aguantar ocho años de una guerra terrible contra su vecino iraquí y sigue resistiendo los embates de su propia sociedad civil sin dar muestras de debilidad alguna. Y como era de esperar, no obstante, Irán responde a los ataques estadounidenses, iniciados el 28 de febrero próximo pasado, agrediendo a los aliados regionales y bloqueando el estrecho de Ormuz.

Esta forma de actuar ha estrangulado por lo menos el 40% del comercio internacional del petróleo (oro líquido). Pese a todo, el alto el fuego provisional del 8 de abril, ampliado al cabo de 30 días, nos ha dado alguna esperanza de que pudiera sostenerse en el tiempo. ¡Obras son amores, que no buenas razones!

Sin embargo, las evasivas declaraciones de las últimas semanas sobre el adecuado progreso de las negociaciones con el régimen iraní no llegaron a feliz puerto. Por ello, Washington decidió atacar la ciudad portuaria de Bandar Abás. He de decir que, nuestro amigo señor Trump, no se caracteriza por su paciencia-todos sabemos que es un hombre impulsivo donde los haya-, pero lo cierto es que necesita cerrar con éxito este conflicto.

El arsenal de EE.UU. tras un mes de ataques continuos se encuentra?bajo mínimos; el Gobierno de Washington tiene graves problemas presupuestarios y los demócratas están recuperando mucha fuerza electoral. Todo el mundo desea y quiere que se abra el estrecho de Ormuz. De esta manera se estabilizarían las bolsas y el comercio internacional. El hambre siempre ha sido una cama de mal asiento?

Por otra parte, Irán, arruinado y con la población a duras penas contenida, necesita obtener ingresos para recuperarse y reconstruir todos los daños que produce la guerra. El acuerdo marco firmado ?in extremis? ayer?quizá solucione los problemas de ambos y, sobre todo, deja al mundo respirar de una vez por todas.

En Occidente solemos preferir una mayor agilidad para resolver los conflictos armados. Así, creen que Estados Unidos lograría que un régimen teocrático muy experimentado en resistir cualquier tipo de presión accedería a formar un acuerdo de paz y, además aceptaría las condiciones impuestas por Washington, se ha evidenciado como muy poco sensato.

Dentro de la diplomacia internacional los tiempos lo son todo. Pero la forma en que se interpreta y se extiende el marco temporal es muy variable. Es bien sabido que? para negociar con determinados Estados orientales se requiere una gran dosis de paciencia y perseverancia. La constancia y la determinación muestran no solo la firmeza de nuestro interés para alcanzar un objetivo, sino el respecto para la otra parte. El gobierno de Donald Trump combate a la República Islámica de Irán impulsado por una estrategia de "presión máxima" para neutralizar su programa nuclear, detener el financiamiento de grupos militantes regionales y forzar un cambio de régimen o un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio. El conflicto armado directo ha escalado significativamente mediante campañas militares y bloqueos económicos.

El gobierno de Donald Trump combate a la República Islámica de Irán debido a una combinación de objetivos de seguridad nacional, presiones geopolíticas en Oriente Medio y una estrategia de asfixia económica dirigida al colapso del régimen actual. La escalada bélica alcanzó su punto más crítico el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos, en conjunto con Israel, inició una ofensiva militar armada con bombardeos aéreos masivos en territorio iraní.

 

La Coruña, 29 de mayo de 2026

©Mariano Cabrero Bárcena es escritor

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