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Nacional 27-09-2026 09:00

En el corazón de la misión española contra los drones rusos en Rumanía: "Nuestra guerra comienza cuando suena la alarma"

El destacamento `Paznic` ha registrado una veintena de alertas desde agosto, y una de ellas acabó en derribo BASE MIHAIL KOGALNICEANU (RUMANÍA), 27 (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Alicia Vela) La guerra de Ucrania ha normalizado el uso de drones en el campo de batalla, pero Rusia también los emplea como amenaza híbrida contra la OTAN con incursiones en el espacio aéreo aliado que cada vez son más frecuentes. El destacamento español `Paznic`, desplegado en Rumanía en misiones de Policía Aérea Reforzada bajo mando de la Alianza Atlántica, ha constatado un "novedoso" incremento en las penetraciones de drones rusos en las últimas semanas. "Nuestra guerra empieza cuando suena la alarma", declara el jefe del destacamento, el teniente coronel Borja Calvo.

La guerra de Ucrania ha normalizado el uso de drones en el campo de batalla, pero Rusia también los emplea como amenaza híbrida contra la OTAN con incursiones en el espacio aéreo aliado que cada vez son más frecuentes. El destacamento español 'Paznic', desplegado en Rumanía en misiones de Policía Aérea Reforzada bajo mando de la Alianza Atlántica, ha constatado un "novedoso" incremento en las penetraciones de drones rusos en las últimas semanas. "Nuestra guerra empieza cuando suena la alarma", declara el jefe del destacamento, el teniente coronel Borja Calvo.

"El uso de drones por parte de Rusia era anecdótico, pero desde agosto hemos tenido muchas alertas, un número sin precedentes", explica Calvo desde la Base Aérea Mihail Kogalniceanu en Constanza (Rumanía), donde cerca de 200 militares pertenecientes al Ejército del Aire y del Espacio velan por la seguridad del espacio aéreo aliado en el flanco este de la OTAN con siete cazas F-18 (del Ala 12) y un avión de reabastecimiento en vuelo A400M (del Ala 31). Está previsto que en octubre se incorporen tres helicópteros NH-90 (Ala 48).

Los datos hablan por sí solos y evidencian el crecimiento: en agosto se registraron 15 alertas, llamadas 'Alpha Scramble', y en lo que va de septiembre cuatro, la última de ellas en la madrugada del pasado jueves. Por ejemplo, la rotación 70ª de la misión registró un único 'Alpha Scramble' entre febrero y marzo de 2026.

El jefe de 'Paznic' explica que las incursiones rusas, "sobre todo las deliberadas", tienen el objetivo de probar la respuesta de la Alianza a esta amenaza. "Si las acepta, si las normaliza (...) Rusia testea continuamente la capacidad de respuesta de la OTAN y hasta dónde puede meter la patita en un país aliado", añade.

"La frontera (de Rumanía) con Ucrania es difusa y a veces ocurre que drones entran y salen", continúa. "Pero cuando entran (al espacio aéreo rumano) ya es perfectamente legal activar un 'Alpha Scramble'", agrega el teniente coronel. Matiza que los aliados no pueden derribar drones fuera del territorio OTAN ni en aguas internacionales y el objetivo siempre es evitar que impacten en zonas habitadas.

En cuanto a estos dispositivos no tripulados, el jefe de 'Paznic' indica que suelen llevar carga explosiva (desde cinco kilos a 90), son de un solo uso --"Rusia no espera recuperarlos", dice Calvo-- y de fabricación iraní o rusa. Los medios electro-ópticos de los cazas permiten identificar el tipo de dron, pero no se puede saber qué carga portan. "Pero sean de cinco kilos o de 90 la orden está clara: derribarlos", remata.

EL DERRIBO DE AGOSTO

Cuando suena la alerta, que suele ser por las noches, el equipo, compuesto por siete efectivos (pilotos, mecánicos y armeros) tiene 15 minutos para despegar con dos F-18. Uno de los aviones monitoriza la situación y el otro ejecuta el derribo y cambian de papeles en tiempo en real.

Es inapelable tener preparados dos aviones y que haya otros dos siempre de reserva. Cuando despegan no puede saberse cuánto durará la misión, y es ahí donde entra el A400M, que ejerce como una suerte de gasolinera flotante en caso necesario. "Nuestra guerra empieza cuando suena la alarma", resume el teniente coronel Calvo.

De los 19 'Alpha Scramble' registrados desde agosto, uno acabó en derribo: el del 16 de agosto, que estará marcado para siempre como un día "histórico" para el Ala 12. La alerta saltó a las 3.00 horas (hora local), con la tripulación durmiendo, después de que un dron Gerbera entrara en Rumanía, saliera a Ucrania, cruzara a Moldavia y de nuevo penetrara en Rumanía.

"'Alpha Scramble'! 'Alpha Scramble'!". Los efectivos salieron corriendo para despegar, pero uno de los F-18 falló y la tripulación emprendió la carrera hacia uno de los de reserva. Detectaron el dron a las 3.45 horas y el derribo se produjo a las 5.00 horas. En total, la misión duró una hora y 15 minutos, pero tiene detrás horas y horas de entrenamientos diarios, los llamados 'Tango Scramble'.

"Es un orgullo haber participado en el derribo, una satisfacción, significa que estamos preparados, que es para lo que hemos estado entrenando", declaran integrantes del dispositivo.

El teniente coronel Calvo dedica un espacio a la reflexión y considera que cuando hay una amenaza híbrida como la que plantea Rusia con los drones, que claramente aumenta con el consiguiente consumo de recursos, todo el sistema de defensa aliado "debería repensarse y reformularse". "Para hacer frente a la amenaza no podemos seguir jugando con parámetros de hace diez o 15 años", señala.

DESTACAMENTO CON DRONES EN TIERRA

España también contribuye en Rumanía con un despliegue de la Fuerza de Infantería de Marina integrada en el Batallón Multinacional de la OTAN liderado por Francia, ubicado en la base de Cincu. Son un subgrupo táctico mecanizado con unidades de apoyo de combate, más de 200 militares provenientes de la Brigada de Infantería de Marina 'Tercio de Armada'.

Aporta vehículos blindados Piranha IIIC 8x8, vehículos de alta movilidad táctica (VAMTAC) equipados con el misil contra carro 'Spike' o morteros de 81mm y cuenta con un destacamento de RPAS, drones controlados de forma remota, para la obtención de información.

Los efectivos de Infantería de Marina realizaron un ejercicio en un campo de maniobras sito en Babadag el jueves en el que este tipo de dron resultó fundamental como avanzadilla para conseguir información recibida en tiempo real por el operativo, lo que les permite avanzar hacia el enemigo de forma más segura.

La cabo Calero operaba ese RPAS. Explica que tiene integrado una cámara que le permite ver cuántos enemigos hay y qué armamento llevan, entre otra información "valiosa". Recoge las coordenadas y se las pasa al capitán, que puede mandar "directamente" a los fusileros contra el enemigo.

Eso sí, tiene que ser cautelosa porque el dron está expuesto a ser derribado y tiene que jugar con la distancia para que no lo detecte el enemigo. El que usan los infantes de marina en Rumanía, un Parrot que cuesta unos 8.000 euros, no es detectable a 500 metros de altura.

Avisa de que los drones son "el futuro", una tecnología "de vanguardia" y que llevan a cabo funciones de apoyo que antes "eran impensables". "A donde vamos, todas las unidades tienen drones", resume la cabo.

UN RADAR DE VIGILANCIA

La aportación española en Rumanía finaliza con el Destacamento Aerotáctico 'Tigru', compuesto por unos 40 efectivos del Ejército del Aire y del Espacio (sobre todo del Grupo Móvil de Control Aéreo, GRUMOCA) que operan un radar de vigilancia aérea de largo alcance en la localidad de Schitu, en la costa oeste del mar Negro. Se dedica a recopilar información, que el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de Torrejón (Madrid) interpreta para valorar amenazas y violaciones al espacio aéreo.

El destacamento 'Tigru' ha acumulado más de 30.000 horas de vigilancia del espacio aéreo de su zona de responsabilidad, con unos índices de operatividad muy próximos al 90%. El jefe del destacamento, comandante José Alberto Escolar, destaca que ese hito indica el alto grado de formación técnica, experiencia y compromiso del personal que ha pasado por el destacamento.

El comandante Escolar informa de que la misión prevé la sustitución del radar actual, el AN/TPS-43M, por el LTR-25, fabricado por Indra, está previsto para el 2027. Mejorará la detección de los drones más pequeños y requerirá el despliegue de más efectivos para operarlo.

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