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Mundo 16-02-2026 13:15

Cuba busca una salida a su peor crisis desde la Revolución bajo la presión de EEUU

Los expertos coinciden en que la mejor opción del régimen pasa por negociar con Trump

Apagones durante horas, largas esperas para obtener combustible, problemas para encontrar alimentos, hoteles cerrados, hospitales que no pueden ofrecer servicios adecuados... Cuba atraviesa lo que todos los expertos coinciden en señalar como su peor crisis desde la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959 y lo hace con pocos amigos a los que recurrir frente a las presiones que está ejerciendo la Administración de Donald Trump.

La isla ya venía arrastrando una grave crisis económica, sin haber dejado atrás los estragos de la pandemia de COVID, pero la situación se ha agravado tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, con la captura de su presidente Nicolás Maduro, y la posterior amenaza por parte de Trump de que aquellos países que envíen petróleo a Cuba serán objeto de sanciones.

Tal y como resalta el exministro uruguayo Ernesto Talvi en un artículo para el Real Instituto Elcano, el intercambio comercial entre Cuba y Venezuela registró un fuerte descenso entre 2014 y 2024, lo que viene a explicar el declive experimentado por la economía cubana, que ahora además se enfrenta al fin del abastecimiento de crudo venezolano, vital para cubrir sus necesidades.

"Las transformaciones impulsadas durante el primer gobierno de Raúl Castro nunca se profundizaron lo suficiente para influir en la competitividad, atraer inversión extranjera de forma sostenida o desarrollar sectores exportadores capaces de ofrece alternativas viables a la alianza con Venezuela", subraya Talvi, incidiendo en que "la mayoría de las industrias cubanas siguen monopolizadas por ineficientes empresas estatales y el oscuro conglomerado GAESA administrado por instituciones militares".

Además, se apostó por invertir principalmente en el turismo, sobre todo en la construcción de hoteles, "sin atender otras áreas como la infraestructura eléctrica y de transporte, la producción de alimentos y la calidad y estabilidad de los servicios complementarios" pero la llegada de turistas no solo sigue sin recuperar los niveles pre pandemia sino que en 2025 se redujo un 20%, explica el exministro.

DIFERENCIA CON EL PERIODO ESPECIAL

Cuba ya atravesó otro momento crítico tras la caída de la Unión Soviética en 1991, que el régimen castrista bautizó como `Periodo Especial`, al perder a su principal valedor internacional. Sin embargo, entonces estaba en una mejor situación para afrontarlo.

"Cuba tenía una infraestructura no tan descapitalizada, con ciertos niveles de reservas financieras e inventarios, y un capital humano en mejores condiciones", según Talvi. "Además, el liderazgo político gozaba de una mayor cohesión interna y de un reconocimiento internacional hoy inexistente", resalta.

El régimen cubano, que desde 2019 encabeza Miguel Díaz-Canel, parece estarse quedando sin aliados en Iberoamérica, donde en los últimos años los gobiernos izquierdistas han dado paso a líderes conservadores, con la salvedad de Brasil y Colombia, países donde este año hay previstas elecciones presidenciales, y México. Por ahora, solo la presidenta de este último país, Claudia Sheinbaum, ha enviado ayuda humanitaria a la isla pero ha cedido a las presiones de Trump y no ha habido nuevos envíos de crudo mexicano.

Tampoco Rusia y China, socios tradicionales, parecen encontrarse actualmente en una situación cómoda como para obviar las amenazas estadounidenses si apoyan a La Habana, inmersos como están el primero en el conflicto en Ucrania y el segundo en su disputa arancelaria con Washington. Así pues, resume Talvi, "al régimen no le quedan muchas opciones y corre el riesgo de quedar en una especie de vacío geopolítico".

CUBA NO ES VENEZUELA

Con todo, y por más que tanto Trump como su secretario de Estado, Marco Rubio, hayan expresado su deseo de un cambio de régimen en la isla, animados por el buen resultado de la operación en Venezuela donde Washington ha asumido el control del país dejando el gobierno en manos de la que fuera vicepresidenta Delcy Rodríguez, las circunstancias en Cuba son muy diferentes.

"Cuba no es Venezuela", resume Christopher Sabatini, experto en América Latina en Chatham House en un artículo. La isla "no está encima de vastas reservas de petróleo y no tiene riquezas minerales sin explotar" y por tanto Estados Unidos no obtendría "ninguna gran ganancia económica de un cambio de gobierno", advierte, incidiendo en que tampoco el argumento de seguridad es válido. "Pese a sus estrechas relaciones con Rusia, China e Irán, Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional", sostiene.

Por otra parte, "seis décadas de control totalitario y represión han atomizado la sociedad cubana", según Sabatini, que advierte de que "no hay un liderazgo democrático a la espera como había en Venezuela que goce de la legitimidad popular de una elección", en referencia a la líder opositora María Corina Machado y a Edmundo González, ganador de las elecciones de 2024. Además, añade, "la pequeña sociedad civil independiente políticamente sigue dividida y aislada internamente" mientras que muchos de los disidentes han tenido que optar por el exilio.

Entretanto, según alerta Talvi, "cada día aumenta la probabilidad de un resurgimiento de protestas a gran escala, como las del 11 de julio de 2021". Entonces, recuerda, "el Gobierno solo pudo detenerlas desplegando fuerzas policiales y de seguridad y arrestando a cientos de personas, muchas de las cuales pasaron a engrosar la lista de presos políticos", una situación que no cree que ahora mismo le interese repetir al régimen.

EL RÉGIMEN, OBLIGADO A NEGOCIAR

Así las cosas, Talvi se muestra convencido de que "las necesidades económicas, las amenazas militares y la situación geopolítica obligarán al régimen, en algún momento, a negociar posibles salidas con Washington". El exministro uruguayo ve factible que Díaz-Canel acceda a liberar presos políticos pero no a hacer concesiones como una apertura democrática.

También se muestran de la misma opinión Emilio Morales y Juan Antonio Blanco en otro artículo para Elcano, quienes consideran que "es evidente que (al régimen) no le queda mucho tiempo para tomar decisiones graves". "Su capacidad de maniobra para sobrevivir financieramente es nula. Se encuentra en fase terminal y ni siquiera su aparato represivo podría sostenerse", sostienen.

"Los días del actual régimen de gobernanza cubano están contados. Pueden cerrar esta historia de manera amable o dolorosa, es la única opción real a su alcance", defienden estos dos expertos para quienes "la única opción amable sería que Raúl Castro y su familia se marchen del país y den paso a la primera fase de transición".

Morales y Blanco sostienen que el expresidente debería saber que "hacer piruetas de resistencia sin estar acompañado de aliados externos y en ausencia de un apoyo masivo nacional es un suicidio" ya que el Ejército cubano "débil y obsoleto" no podría resistir "una operación quirúrgica estadounidense". Además, recuerdan que "tiene dos causas pendientes en tribunales de Florida, una por narcotráfico y la otra por el asesinato de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate", dos de ellos estadounidenses.

Por lo pronto, Díaz-Canel se ha mostrado abierto al diálogo, pero no parece que el régimen esté dispuesto a hacer concesiones. "Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar. ¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar", sostuvo el pasado 5 de febrero.

"No estamos dispuestos a discutir nuestro sistema constitucional igual que suponemos que Estados Unidos no está dispuesto a discutir su sistema constitucional, su sistema político y su realidad económica", trasladó ese mismo día el viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, a la CNN.

 

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