La desvergüenza. Carlos Magdalena
La desvergüenza es la falta de vergüenza, respeto, decencia o pudor al hablar o actuar. La desvergüenza no es habitual en la relaciones sociales, políticas, humanas, y cuando se produce esa desvergüenza, el sinvergüenza se estigmatiza en su entorno y sufre el rechazo de sus amigos, familiares, de la sociedad en general.
La desvergüenza es la falta de vergüenza, respeto, decencia o pudor al hablar o actuar. La desvergüenza no es habitual en la relaciones sociales, políticas, humanas, y cuando se produce esa desvergüenza, el sinvergüenza se estigmatiza en su entorno y sufre el rechazo de sus amigos, familiares, de la sociedad en general.
Escuché y leí para no confundirme la prosa fácil, la mentira de un sinvergüenza en el Congreso y me alegré porque ese sinvergüenza recibió la reprobación de la mayoría de la Cámara, se quedó absolutamente solo, lo cual indica que nuestra democracia no está muerta y no hay tantos sinvergüenza en la política como denunciamos habitualmente, todavía, o al menos les queda un cierto pudor para poder redimirse.
Lo que me preocupa es que el sinvergüenza recibió el aplauso, la ovación de los representantes del PSOE elegidos por el pueblo, a sabiendas, y en su fuero interno, de que aplaudían a un sinvergüenza. Eso me dejó triste, porque todos tenemos amigos socialistas, que en petit comité rechazan esa forma política de actuar, pero no alzan la voz y callan.
Vivimos en una democracia cautiva aunque se pueda decir lo que se quiera, incluso más de lo que se debiera.
Aún así me sorprende que un presidente mienta en el Congreso como un bellaco, que es donde está depositada la soberanía popular, y que esa mentira no sea castigada por los propios militantes que apoyan a su líder. Lo que es indudable es que afortunadamente ha sido castigado por el Congreso, por unanimidad, y por la opinión pública, por una sociedad que no se ha recatado y el pasado día 2 de septiembre salió a las calles de toda España por centenares de miles pidiendo la dimisión de un señor que ya no representa ninguno de los valores de la democracia. Pero lo triste, lo que más duele es lo que dicen algunos medios de comunicación en perfecto contubernio con esas actitudes, apuntan a que ese sinvergüenza seguirá, porque dentro de x días todo se olvidará como se han olvidado ya otros atropellos del individuo en cuestión. Pena.
Me quedo con la frase de Esperanza Aguirre ilustrando la bajeza moral que se produce en el debate público: ?¿A cómo va el kilo de sinvergüenza?"
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Comentarios(3):
Quizá CARLOS, algunos militantes confundidos siguen apoyando a su líder por una falsa lealtad
Un acertado e importante artículo muy válido pero que se entiende perfectamente
Discrepo totalmente de tu opinión, porque todo es interpretativo, lo que sí es cierto es que Marruecos hay invadido Ceuta y va a ser muy difícil dar marcha atrás, salvo que de forma inmediata se entreguen a todos los jóvenes marroquíes a las autoridades de Marruecos. No hay que hacer expedientes porque no se hizo expedientes cuando entraron y lo que hace falta es ser prácticos y enviar a todos esos chicos a su país.