Un consorcio europeo inicia el desarrollo de una terapia celular estándar contra mieloma múltiple
Un consorcio europeo formado por 12 socios, la mitad de ellos españoles, ha iniciado el desarrollo de una terapia celular contra el mieloma múltiple que, a diferencia de las actuales, estará disponible en los hospitales como cualquier otro medicamento estándar, lo reduciendo tiempos de espera y costes.
Así lo ha detallado este lunes el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), miembro del consorcio `iN-KEY`, que contará con una financiación de la Unión Europea cercana a los 10 millones de euros para impulsar este novedoso tratamiento durante cinco años, llevándolo desde el laboratorio a la práctica clínica.
El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea y el segundo cáncer hematológico más frecuente. Aunque en los últimos años han surgido tratamientos más eficaces, la enfermedad sigue siendo incurable y los pacientes recaen repetidamente. Quienes agotan las opciones disponibles tras varias líneas de tratamiento se enfrentan a una supervivencia mediana inferior a un año.
Las terapias CAR-T, que se emplean en la actualidad frente a la enfermedad, se fabrican una a una, adaptándolas a cada paciente a partir de sus propias células. El proceso suele costar más de 300.000 euros por dosis y tarda entre cinco y ocho semanas en estar listo, una espera que muchos pacientes con enfermedad de progresión rápida no pueden permitirse.
`IN-KEY` busca sortear estos obstáculos fabricando las células terapéuticas a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC), un material renovable y estandarizado que puede prepararse con antelación y almacenarse.
Un único lote podría servir para muchos pacientes, ya que proceden de un pequeño banco de líneas seleccionadas por su compatibilidad con gran parte de la población. De este modo, la terapia se prepara por adelantado, con lo que se evitan la espera de fabricación y buena parte del coste.
CÉLULAS ASESINAS NATURALES
El tratamiento utiliza células del sistema inmunitario llamadas `células asesinas naturales` (células NK), que presentan dos ventajas principales. Una de ellas es que apenas tienen riesgo de que las células trasplantadas ataquen el cuerpo del paciente, lo que se conoce como enfermedad de injerto contra huésped, y tienden a provocar mucha menos inflamación.
Las células se modifican genéticamente para reconocer y atacar el mieloma mediante el receptor quimérico de antígeno (CAR) y los anticuerpos biespecíficos, dos mecanismos complementarios que dificultan que el tumor escape y, además, incorporan un mecanismo de seguridad integrado que permite desactivarlas si es necesario.
Una tecnología de carga génica de alta capacidad dota a las células de varios genes potenciadores, que se espera que aumenten apreciablemente la eficacia.
El consorcio se encargará de probar su efectividad y seguridad desde el laboratorio hasta la clínica, incluyendo el desarrollo de un proceso de fabricación escalable y automatizado, la evaluación de la terapia en modelos avanzados de laboratorio y preclínicos y, por último, un ensayo clínico en 15 pacientes. En paralelo, trabajará con los reguladores europeos para definir la vía de aprobación de esta nueva clase de terapias.
El proyecto `iN-KEY` "es el primer paso de una estrategia mucho más amplia", según ha destacado el responsable del Grupo de Terapias Avanzadas en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y líder de ingeniería genética en `iN-KEY`, Daniel Bachiller.
La plataforma tecnológica en la que se basa el proyecto tiene un diseño flexible que permite, cambiando los genes, redireccionarla contra otros cánceres o incluso contra enfermedades infecciosas. "De hecho, ya la estamos aplicando en esa dirección en otros proyectos financiados", ha explicado Bachiller.
CON PARTICIPACIÓN DE LOS PACIENTES
Los pacientes tendrán un papel activo desde el inicio de la investigación. A través de la asociación Myeloma Patients Europe (MPE), las personas que viven con mieloma múltiple ayudarán a establecer las prioridades del proyecto y revisarán aspectos clave del ensayo clínico, desde su diseño hasta la información que se facilitará a los participantes, con el objetivo de garantizar que el estudio refleje sus necesidades.
"Para las personas que viven con mieloma múltiple, el tiempo y el acceso son clave. Una terapia eficiente que pudiera estar lista en el hospital en el momento en que se necesite, y con menos efectos secundarios, marcaría una diferencia real para los pacientes y sus familias", ha destacado la responsable de Educación Médica e Implicación Científica en MPE, Solène Clavreul, reivindicando la voz de los pacientes.
El consorcio reúne a socios especializados en las distintas etapas del desarrollo de medicamentos. En concreto, participan el CSIC, MPE, el Banc de Sang i Teixits (BST), Avanther Therapeutics, Stab Therapeutics, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica (CEA), el Paul-Ehrlich-Institut (PEI), Catalent, Miltenyi Biotec, la European Infrastructure For Translational Medicine (EATRIS) y el Institut Català d`Oncologia (ICO)-Idibell.
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