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Sanidad Cantabria 23-07-2026 11:15

Cantabria amplía el programa para ayudar a personas con dolor persistente a recuperar movimiento, confianza y normalidad

Ya se desarrolla en las Zonas Básicas de Salud Camargo Costa, Camargo Interior y Astillero y se extiende a Altamira, Polanco y Dobra

SANTANDER, 23 (EUROPA PRESS)

Cantabria extiende el Programa de Afrontamiento Activo del Dolor Persistente en Atención Primaria a otras tres Zonas Básicas de Salud (ZBS), Altamira, Polanco y Dobra.

Pasan así a ser seis las zonas que desarrollan esta iniciativa --hasta ahora implantada en Camargo Costa, Camargo Interior/José Barros y Astillero-- dirigida a personas que conviven desde hace años con dolor crónico no oncológico y que necesitan algo más que medicación, como comprender qué les ocurre, recuperar seguridad para moverse o volver a realizar actividades importantes en su vida, ha infomado el Gobierno.

El programa, coordinado desde la Dirección de Cuidados, Formación y Continuidad Asistencial del Servicio Cántabro de Salud (SCS), a través de la Escuela Cántabra de Salud, en colaboración con la Gerencia de Atención Primaria, se implantó como proyecto piloto en las ZBS Camargo Costa, Camargo Interior/José Barros y Astillero y, a partir del pasado 1 de julio, se desarrolla también en Altamira, Polanco y Dobra.

Se da así continuidad a un "novedoso" programa que ha demostrado ser "bien aceptado, útil y transformador". De hecho, debido al éxito cosechado, la iniciativa seguirá creciendo de forma progresiva desde Atención Primaria, "con coordinación sanitaria, ruta integrada, mirada comunitaria y compromiso con una atención más humana, activa y cercana".

El dolor crónico no oncológico es un problema frecuente, complejo y con gran impacto en la vida diaria. En muchos casos, condiciona el sueño, el ánimo, el movimiento, el trabajo, las relaciones y la autonomía. Por eso, Cantabria avanza hacia un modelo de atención que no se limite a tratar síntomas, sino que ayude a las personas a recuperar capacidad, confianza y participación.

El programa está coordinado por profesionales de Atención Primaria del SCS y cuenta con la implicación de equipos multidisciplinares formados por personal médico, de Enfermería, Fisioterapia, Psicología y Trabajo Social.

Son estos profesionales quienes identifican y derivan a las personas participantes en función de criterios clínicos, priorizando aquellos casos de dolor persistente de más de seis meses con un alto impacto en la vida cotidiana.

El programa, desarrollado durante el primer semestre de 2026, en origen se financió con fondos de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del Sistema Nacional de Salud (línea de atención sociosanitaria integrada), pero, tras sus buenos resultados, la Dirección General de Farmacia, Humanización y Coordinación Sociosanitaria impulsará su continuidad y ampliación.

BALANCE

Hasta el momento, han participado 41 personas derivadas desde Atención Primaria, que cumplían criterios. La medida de edad de los participantes es de 57 años, no muy avanzada, y casi ocho de cada diez tenían menos de 65 años. Sin embargo, el 43% llevaba más de 10 años con dolor y el 63% más de cinco.

Esto significa que muchas personas convivían con dolor desde hacía mucho tiempo en edades todavía activas, con impacto en el trabajo, las tareas cotidianas, los cuidados, el descanso, la vida familiar y la participación social.

Los resultados han sido "muy positivos", ya que los participantes mejoraron en aspectos clave como el miedo al movimiento, la funcionalidad, la salud percibida, la calidad de vida y la forma de afrontar el dolor.

En concreto, se ha observado una reducción del 56,3% en el catastrofismo ante el dolor, del 41,8% en el miedo al movimiento y una mejora funcional del 65,1% en una prueba sencilla de levantarse y sentarse durante 30 segundos.

También mejoró un 46% la salud percibida por los participantes y más de la mitad refiere una mejoría global clara en su calidad de vida, unos resultados "especialmente importantes" porque muestran cambios no solo en la percepción del dolor, sino en la capacidad para moverse, realizar actividades y sentirse con más control sobre la propia vida.

La valoración global del programa ha sido, de media, de 4,97 sobre 5 y todas las personas encuestadas lo recomiendan y afirman haber aprendido nuevos conceptos sobre el dolor crónico. Además, casi nueve de cada diez reconocen que han empezado a introducir cambios en su vida diaria, en aplicación de lo aprendido.

El objetivo esencial de esta propuesta es "ayudar" a las personas participantes a "comprender mejor su dolor". Los asistentes a los talleres grupales adquieren, de la mano de los profesionales que dirigen las sesiones, herramientas prácticas para gestionar el dolor en su vida diaria. De hecho, el programa se articula en torno a una intervención estructurada, liderada por profesionales de Fisioterapia de Atención Primaria con formación específica en este abordaje, que combina educación en neurociencia del dolor y la realización de ejercicio terapéutico, adaptado y seguro.

Estos dos pilares, fundamentales en el programa, son claves en todo el proceso y permiten a las personas perder el miedo al movimiento y recuperar progresivamente su actividad.

La intervención tiene una duración de 11 semanas, pero después se trabaja para facilitar que los participantes se integren en los diferentes recursos y actividades saludables existentes en sus municipios, con el objetivo de mantener los hábitos adquiridos y seguir mejorando su bienestar a largo plazo.

Algunas de ellas ya han comenzado a utilizar estos recursos comunitarios, como actividades de ejercicio, movimiento, baile, gimnasia, taichí, centros de mayores, paseos o espacios de participación social. De esta forma, el programa no termina en la última sesión: funciona como una puerta de entrada para que las personas puedan seguir cuidándose en su entorno.

Se trata de una perspectiva terapéutica no farmacológica, pública, grupal y cercana para personas con dolor persistente.

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