Noticias de Cantabria
01-02-2012 10:15

El amor de San Valentín

Natalia Magdalena Glez-Cuevas -…Vas de rojo. UUUuuhhhh!!! ¿Estás enamorada? – le dijo la compañera de trabajo-. http://www.sinfiltrosdesdecantabria.com/

http://www.sinfiltrosdesdecantabria.com/

Antes de nada, me gustaría pedir perdón por estas líneas a aquellas personas que viven enamoradas del amor como sentimiento ideal en el que reposar, según dictámenes de El Corte Inglés y similares. Quizá a veces me abstraigo de la realidad y pienso de una forma muy fría sobre las cosas, aunque luego mi manera de actuar sea contraria. Consejos doy y para mí no tengo, que se suele decir.

Muchas veces me pregunto por qué estamos obsesionados en conseguir el amor, sentirnos amados para estar realizados, encontrar el amor eterno, etc. Para alimentar ese sentimiento y hacerlo más fuerte vemos miles de películas de romances increíbles que sugieren que ése es el amor perfecto. Entonces sale a la calle y ve corazoncitos por todas partes y, como si de una película trágico-cómica se tratara, ve parejas felices en cada esquina demostrándose afecto pasional sin límites.

Pero, para las personas que quieran vivir un amor de película lo peor es cuando llega ese día de exaltación o enaltecimiento del Amor: San Valentín. Todos los stands de las tiendas se empiezan a llenar de corazones y de artilugios de pareja. Pasamos del cómprate esto, al cómprale eso para demostrar cuánto le quieres. Comidas y cenas de San Valentín, viajes de enamorados, los espaguetis de la dama y el vagabundo, lapiceros con corazones, emails en cadena que dicen que si no lo envía a 15 personas tendrá 15 años de soledad visceral.

En general, nos preguntamos siempre cuál fue nuestro primer amor, y pensamos en aquellos años de adolescencia en la que aparecían los primeros cosquilleos en el estómago al ver a ese chico o chica que nos prestó una hoja cuando no teníamos, o aquel día en el que una mirada se quedó helada. Pero, ¿cuándo comenzamos a manifestar amor? Cuando un niño pequeño tiene un detalle hacia sus padres y les regala un dibujo, ése es el primer gesto de amor. El niño pasa de ser un Ser amado a ser un Ser que ama. Abandona su egocentrismo para crear amor hacia alguien.

Los años van pasando y ese niño o esa niña se convierte en un individuo que requiere amor condicional. Entonces empieza el “te amo porque piensas similar a mí”, “te amo porque nos gustan las mismas cosas”. Ese amor incondicional que sentíamos hacia los padres va evolucionando hacia un amor un poco más egoísta que nos aporte felicidad a nosotros mismos como seres únicos. Y, a no ser que lo pensemos en frio, no somos conscientes de que buscamos a personas que sigan un patrón similar al nuestro. Siempre hay un hilo conector entre dos personas, eso no es malo.

El amor es una forma de estar y no sólo una relación bidireccional con alguien o algo. Cuando se encuentra el objeto de amor hay que trabajar la actitud para madurar en ese arte de amar. Crear algo sólido sobre unos cimientos que aparecen de forma casi ilógica y de difícil explicación, aunque se hayan hecho cuantiosos estudios en esta materia.

En medio de este sentimiento abstracto que tantos ensayos ha inspirado, aparece el amor mercadeado. Vuelvo a la idea inicial, a San Valentín. Parece que la sociedad consumista se ha encargado de crear seres autómatas enajenados de sí mismos pero dispuestos a mantener relaciones con otros alienados mediante el compartir de cosas necesarias para crear un sentimiento de obligado sentir: El Amor. La cultura del carpe diem quiere atrapar un concepto histórico, para transformarlo en un fin material de un proceso económico.

Con el fin de crear ese clima de amor, el rebaño decide intercambiar cosas que, según dicta la sociedad, es propio de seres que se aman. El problema surge cuando el tráfico de cosas no es equitativo, entonces nacen las dudas. Y si a esto le suma que se le pasa el arroz, tal y como se encargan en hacernos creer las revistas de súper imagen Vogue, etc. La paranoia está servida.

Esta atmósfera esquizofrénica de luchar contra lo que nos quieren imponer como verdades universales y de indudable cuestionamiento, e intentar despojar a ese sentimiento anhelado (el amor) de cualquier vestimenta mercantilista para disfrutar de él como sentimiento profundo, complejo y que ha de ser trabajado día a día… Hace que, una vulgar persona como yo, se plantee ‘el día de los enamorados’.

http://www.sinfiltrosdesdecantabria.com/


 

¿Quieres envíar un comentario?

Comentarios(1):

Paterico - 14-02-2012

Este dia es como tantos otros un invento comercial para cuatro ,que al final son cuatrocientos.....porque aquello del encefalograma plano se le puede aplicar a mas de uno y una,y satisfacer la sed consumista de esta sociedad en que vivimos .Lo mismo sucede con el dia del padre, la madre, los abuelos últimamente etc etc.En fin el amor a todos nuestros seres se precisa alimentar dia a dia sin ser un dia concreto.