Maquillajes políticos apañados.José Antonio Ávila López
Un buen maquillaje precisa tiempo, y esto podemos comprobarlo en la televisión. A los invitados, sobre todos a los masculinos, los «apañan» con celeridad, porque sólo se necesitan un par de minutos para ocultarles las ojeras y propinarles cuatro brochazos que eviten los brillos en la frente que provocan los focos potentes de un plató.
Conceptos que aprendí...
Un buen maquillaje precisa tiempo, y esto podemos comprobarlo en la televisión. A los invitados, sobre todos a los masculinos, los «apañan» con celeridad, porque sólo se necesitan un par de minutos para ocultarles las ojeras y propinarles cuatro brochazos que eviten los brillos en la frente que provocan los focos potentes de un plató. Con los y las profesionales que aparecen cada día en pantalla es distinto, ya que el maquillaje es un trabajo fino, concienzudo, que trata de obtener la mejor expresión de cada rostro televisivo. Con las coaliciones electorales sucede algo parecido, porque la premura en los plazos que impone la ley electoral obliga a renunciar al maquillaje a todos los partidos que, con pocos votos, pretenden conseguir algún representante en el Congreso y en el Senado. Como hay que salir con urgencia ante las cámaras, no hay tiempo para disimular ojeras y brillos. El maquillaje, lo prescindible por superficial, es pactar un programa electoral. Nos pasamos legislatura tras legislatura oyendo desde la izquierda política eso de «no estamos aquí por las sillas», o eso de «lo importante son las ideas, luego ya hablaremos de las personas». Y llegado el momento no encuentran ese momento para el maquillaje, ni dos minutos para hablar de ideas, de programa, de soluciones para la «gente». Sólo se habla de puestos de salida, que más bien son de llegada al escaño. Tampoco se tiene reparo alguno en exhibir las negociaciones de las listas, que es lo más parecido a la confección de la parrilla de salida de un Gran Premio de Fórmula Uno : cada «escudería política» ha colocado a sus pilotos, sin bólidos, en las posiciones para arrancar. Ahora los vemos de pie, sobre el asfalto, saludando animosos a la grada, y el coche que manejarán, todos el mismo modelo, aún no está en la pista. Por tanto, como no podemos juzgar el coche debemos centrarnos en los pilotos.
José Antonio Ávila López
45462148-A
Filólogo corrector de textos
Ex concejal Ayuntamiento Rubí
Telf. 661.07.14.76
08191 Rubí (Barcelona)
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