Noticias de Cantabria
Opinión 17-10-2026 17:07

La Corona estaba triste.©Mariano Cabrero Bárcena es escritor

La Corona estaba triste, pero después del rotundo éxito del viaje de los reyes de España, Felipe VI y doña Leticia, a Ceuta y Melilla, se ha demostrado por activa y pasiva, que el papel de un monarca parlamentario, siempre es de notable utilidad institucional y, en muchas ocasiones, realmente insustituibles.

 

La Corona estaba triste, pero después del rotundo éxito del viaje de los reyes de España, Felipe VI y doña Leticia, a Ceuta y Melilla, se ha demostrado por activa y pasiva, que el papel de un monarca parlamentario, siempre es de notable utilidad institucional y, en muchas ocasiones, realmente insustituibles.

El muy profesional ataque de Marruecos a la integridad territorial de España-sobre el cual hemos conocido datos a última hora de extraordinaria gravedad (véase la invasión por sus patrulleras en nuestro mar territorial, al mismo tiempo que se producía el 30 y 31 de julio próximo pasado una avalancha de inmigrantes)-hacía necesaria una respuesta política que estuviera a la altura de tan descabellado desafío.

Nadie como el jefe del Estado español, en nombre de una institución apartidista y, como tal, representativa del conjunto del país podía haber asumido personalmente al mismo tiempo la doble tarea que, desde hace dos meses y medio, necesitaba reforzarse: contestar frente a quien irresponsablemente le pone en duda la soberanía española sobre las ciudades de Ceuta y Melilla; y de esta manera mostrarla cercanía de la inmensa mayoría del país- con los ciento setenta mil españoles-que viven en dos ciudades que forman parte de nuestro territorio varios siglos antes de que el reino de Marruecos existiera?

El abandono de la población ceutí, víctima de una política gubernamental inexplicable e incompresible, tan cercana a los intereses marroquíes como increíblemente lejana de los españoles que viven en Ceuta Y Melilla, exigía, por otra parte, un gesto de

apoyo explícito y de solidaridad por parte del Estado con nuestros compatriotas.

La Corona, que es legítima y procede de la Constitución que reconoció un hecho histórico multisecular, tiene, hoy por hoy, en España una capacidad de aglutinar consenso social que va mucho más allá de una política pensada sobre todo con la confrontación.

Pero hemos de saber que la polarización ha llegado en los últimos años a España a unos extremos que hacen más útil que nunca, desde los difíciles tiempos de la Transición- y también por eso mismo más necesaria-una institución que se define por ser de todos y para todos. Que piensa y representa siempre lo que nos une por encima de todo lo que nos separa.

Plantear el antiguo debate monarquía/república al margen de esta realidad es como comentar que todos los ombligos son redondos?Cierto es que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Don Felipe y doña Leticia han estado a la altura que les corresponde?Monarquía: sí; República, no.¡ Qué Dios nos coja confesados!

 

La Coruña, 16 de octubre de 2026

©Mariano Cabrero Bárcena es escritor

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