La construcción de la planta de hidrógeno Besaya H2 dejaría más de 150 millones en impuestos
Consumirá unos 3 hectómetros cúbicos de agua al año frente a los 70 que utilizaba Sniace
SANTANDER, 23 (EUROPA PRESS)
La construcción de planta de hidrógeno verde que RIC Energy y Copsesa han proyectado en los terrenos de Sniace, en Torrelavega, tendría un impacto de más de 150 millones de euros en impuestos, teniendo en cuenta que abonaría unos 7 millones del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO, que es municipal) y entre 145 y 150 millones de IVA en la fase de ejecución entre las obras, el suministro de equipos, los contratos de ingeniería y los servicios técnicos especializados.
A ello se sumaría el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que los promotores calculan en unos 300.000 euros anuales, según ha detallado el consejero de Industria, Eduardo Arasti, en una comparecencia que ha ofrecido en el Parlamento este lunes con carácter previo a la declaración de esta iniciativa, Besaya H2, como Proyecto Empresarial Estratégico de Cantabria.
Una figura creada en la comunidad mediante la Ley de Simplificación Administrativa que permitirá que los plazos queden "reducidos a la mitad", además de que facilita el acceso a líneas de financiación y ayudas. Para ser declarado como estratégico, el proyecto debe contar con unos requisitos que en este caso se cumplen "muy por encima", como la inversión, que supera los 700 millones de euros, y la creación de empleo, que se estima en 840 puestos directos, 98 indirectos y 264 inducidos.
De hecho, es el tercer proyecto privado más importante de la historia de Cantabria en cuanto a inversión, solo por detrás del Proyecto Altamira y de la ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo.
En el caso de Besaya H2, el producto final será el combustible sostenible de aviación, SAF. Para su producción se necesitan dos materias primas principales: hidrógeno verde, que se producirá en esta planta; y dióxido de carbono, que se obtendrá mediante los gases de combustión de la planta de cogeneración con biomasa que Enso Esco está promoviendo en el complejo industrial de Solvay.
Esta otra iniciativa ya fue reconocida en enero de 2025 como Proyecto Estratégico de Cantabria, y "en las próximas semanas" la Consejería de Industria emitirá la autorización administrativa de construcción que permitirá al promotor comenzar los trabajos, con los que dará lugar a la planta de cogeneración más grande de España, en la que invertirá 250 millones.
Besaya H2 estará diseñada para capturar 230.000 toneladas de dióxido de carbono y producir más de 38.000 toneladas de hidrógeno al año, que se destinarán a la generación de 59.460 toneladas de queroseno sintético (SAF) y de 11.074 toneladas de nafta (gasolina).
Para este proceso, la planta -cuyos terrenos están mayoritariamente en el municipio de Torrelavega aunque una pequeña parte abarca también Santillana del Mar- necesitará un consumo aproximado de entre 2,6 y 3,2 hectómetros cúbicos de agua al año, frente a la antigua Sniace que consumía entre 69 y 73.
El SAF se prevé transportar mayoritariamente por carretera mediante camiones cisterna, aunque no se descarta el uso del Puerto de Santander para comercializar a mayor escala o distribuir internacionalmente el producto.
DECLARACIÓN DE PROYECTO ESTRATÉGICO
Tras presentar los promotores el pasado mes de septiembre la petición para obtener la declaración como Proyecto Empresarial Estratégico de Cantabria, la documentación se remitió a la Consejería de Ordenación del Territorio y a los ayuntamientos, que manifestaron su conformidad en torno al planeamiento urbanístico.
Ahora, después de la comparecencia en el Parlamento, la Dirección General de Industria realizará un informe de propuesta de cumplimiento de requisitos para que el Consejo de Gobierno proceda a emitir la declaración de Proyecto Empresarial Estratégico.
El proyecto requiere también la tramitación de autorización ambiental integrada, para lo que es necesario cesar previamente la que tenía Sniace.
Con este fin, actualmente se están realizando sondeos y muestras para medir la calidad del suelo y aguas subterráneas, ha informado el consejero, que ha añadido que posteriormente se determinarán estrategias para mitigar los impactos ambientales y reducir riesgos y se acometerán fases de descontaminación y retirada de materiales como el amianto. En concreto, el amianto está en dos edificios y se prevé que los trabajos para eliminarlo dure 9 y 18 meses, respectivamente.
Arasti ha detallado que Besaya H2 se desarrollará en tres fases. La primera, de desarrollo y planificación, consiste en garantizar la viabilidad y terminará en abril de 2027. Irá seguida la de construcción y puesta en marcha del proyecto, que se extenderá del 1 de mayo de 2027 a febrero del 2030. Finalmente, la fase de explotación está programada para iniciarse en marzo de 2030, como ya se había dado a conocer anteriormente.
La operación comenzará con una disponibilidad inicial de 6.600 horas anuales, incrementándose paulatinamente hasta alcanzar su capacidad máxima de 8.600 horas anuales en 2036.
Tras exponer el proyecto, el consejero ha concluido que "es claro" que es Besaya H2 tiene "más fortalezas y oportunidades de regulación y de mercado que debilidades y riesgos".
"Es una oportunidad para apostar por proyectos tecnológicos de alto valor añadido y creación de empleo cualificado; para asegurar nuestra independencia energética y contribuir a la descarbonización de la industria y el transporte; para aprovechar las sinergias que ofrece la vecina Solvay en beneficio mutuo; para aprovechar las ventajas competitivas que nos ofrecerán las infraestructuras de interés comunitario ligadas al Corredor del hidrógeno verde; para situar a la cuenca del Besaya como un enclave estratégico" o para sustituir la "nostalgia" de la antigua Sniace por "la ilusión de un nuevo proyecto", ha resumido Arasti.
"FALTA DE TRANSPARENCIA" Y DOCUMENTACIÓN
Desde la oposición, los grupos se han quejado de la falta de información oficial respecto al proyecto y, de hecho, creen que "se ha incumplido el Reglamento" del Parlamento porque el Gobierno "está obligado a facilitar documentación sustancial antes de la comparecencia" para poder debatir.
Y es que, dada la entidad del proyecto, han lamentado que "la transparencia debe ser total y en este caso no lo está siendo". De hecho, se presentado una solicitud para la suspensión de esta comparecencia, pero la presidenta de la Cámara, María José González Revuelta, ha indicado que no había "ningún motivo ni reglamentario ni legal".
Desde el PRC, el diputado Javier López Marcano ha acusado al consejero de realizar un "terrible y poco elegante" ejercicio "de redacción" por limitarse a leer su intervención.
Mientras, el PSOE ha visto con buenos ojos un proyecto que contribuye a la descarbonización y que será "una oportunidad histórica para transformar el modelo productivo de Cantabria", pero para formalizar su apoyo ha exigido "legalidad y respeto a la Cámara". "Los socialistas no hacemos actos de fe, hacemos política con responsabilidad, con datos y con transparencia", ha sentenciado Ana Belén Álvarez.
Y desde Vox, Natividad Pérez ha dicho que espera que Besahaya H2 no se quede en "humo" y no sea "un nuevo episodio de redes clientelares o de desvío de fondos hacia agendas ideológicas que nada tienen que ver con los intereses de nuestra gente". Así, ha advertido que rechazarán "cualquier intento de convertir este proyecto en un laboratorio para experimentos ideológicos vinculados a cuotas de género o planes de igualdad obligatorios".
Finalmente, el 'popular' Alejandro Liz ha dicho que a la oposición le da "rabia" que Cantabria sea una tierra que "ofrece confianza empresarial", y lo que quería con esta comparecencia era un "spoiler". "Esto no es ninguna película. Película era la que ustedes contaban y esos grandes proyectos industriales de sus años añorados de gobierno".
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