El joven acusado de violar a una menor con la que había quedado lo niega y ella se ratifica en la denuncia
El fiscal mantiene su petición de trece años de prisión, al igual que la acusación particular, y la defensa insiste en la libre absolución
El joven acusado de agredir sexualmente a una menor de 14 años con la que había quedado para dar un paseo en Santander ha negado este martes los hechos en el juicio contra él, en el que la víctima -que ha declarado a puerta cerrada y por videoconferencia- se ha ratificado en la denuncia. El fiscal mantiene su petición de condena de trece años de prisión, los mismos que solicita la acusación particular, y la defensa insiste en la libre absolución.
El procesado, que entonces tenía 21 años y solo ha contestado a preguntas de su abogado, ha desmentido ante la Sala de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria que hiciera tocamientos o llegara a penetrar a la chica el día de los hechos denunciados, en febrero de 2025, un par de meses después de conocerse en el cumpleaños de ella.
Según su versión, y tras haber coincidido otra vez en el cumpleaños de la prima de ella, quedaron en una plaza de la ciudad para pasear, y estuvieron en ese lugar y en los alrededores, a solas pero siempre en espacios exteriores. Ha indicado que como empezó a llover, acompañó a la menor a la parada del autobús y que se fue cada uno a su casa. Así, ha negado que ambos fueran al piso donde supuestamente ocurrió la agresión, con el que ha dicho no tener ninguna relación ni tampoco forma alguna de acceder.
A partir de ahí, ha asegurado que mantuvieron el contacto un par de días o tres, a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería móvil, hasta que ella le "dejó de hablar". Entonces, ha dicho que borró los mensajes, extremo que ella también llevó a cabo y ha justificado que lo hizo "por asco", según ha trascendido de la declaración que ha prestado a través de las partes personadas.
Y de acuerdo con el ministerio público, ambos quedaron para pasear, pero como estaba lloviendo, el enjuiciado "envió un mensaje a la chica diciéndole que mejor fuera al piso donde él la estaba esperando". Una vez allí, el denunciado le "instó a sentarse en unos colchones que había en el suelo y, con ánimo libidinoso, pese a constarle la oposición reiterada a mantener relaciones sexuales de la menor, empezó a besarla en la boca a la fuerza y a tocarla por encima de la ropa". Después, la obligó "a mantener relaciones sexuales vaginales con penetración sujetándola con fuerza por las caderas". "Inicialmente se realizó sin preservativo y luego con él, a ruego de la menor, temerosa de ser contagiada", añade el fiscal en su escrito.
ESTABA ATERRADA TRAS EL ASEDIO.
En la vista oral también ha comparecido la prima y amiga de la víctima, con la que convivía y que fue la primera persona a la que contó lo sucedido, un par de semanas después. Según ha explicado, le dijo que quería hablar con ella y tras un primer comentario "muy breve" la notó "indispuesta" e "incómoda" para seguir la conversación y dar detalles. Así, días después habló con su madre y, a partir de ahí, la menor relató lo ocurrido a sus progenitores en presencia de otros familiares.
Según esta testigo, les narró que estaba en un lugar, que no precisó, con más personas y como empezó a tener sed el joven acusado le ofreció ir a un apartamento a beber agua, un lugar "abandonado y no habitable", según especificó. Una vez allí, les dijo que se sentó en la esquina de un colchón y que él se acercó le bajó los pantalones, para primero meterle los dedos y proceder después a la penetración vaginal.
La confidente de la víctima ha afirmado que era "divertida" y que esos días la vio "decaída" y "muy reservada". En similares términos se ha expresado el padre de la menor -ahora tiene 16 años-, que ha coincidido en que su hija era "muy alegre" pero, en ese momento, "estaba mal, desencajada y totalmente llorosa", a lo que ha sumado que apreció en ella "sensación de vergüenza".
En cuanto a los hechos en sí, ha señalado que tuvo conocimiento de los mismos primero a través de su mujer y luego de su propia hija, que refirió haber sufrido una agresión sexual por parte del procesado, y que había tenido lugar en un piso -que estaba en obras y con la puerta cerrada con llaves- al que habían ido porque estaba lloviendo. Ha detallado que ella se sentó en un colchón "alejada" de él, que se acercó y entonces "empezó el asedio". "Estaba aterrada", ha resumido el padre, para aludir al "miedo" y "temor" que pasó su hija, que en ese momento y según ha dicho mantuvo contacto telefónico con sus amigas.
LESIÓN POR MÚLTIPLES CAUSAS Y ALTERACIÓN DE SU VIDA.
La pediatra que asistió a la menor tras la denuncia, un par de semanas después de los hechos, ha explicado que le relató que había sido "violada" en un piso, sin especificar de quién era, y ha indicado que tenía "mucha ansiedad", además de miedo y llanto. Por su parte, la ginecóloga que a exploró apreció una lesión en el cuello del útero, pero algo "inespecífico" y que puede deberse a muchas causas, incluida una penetración vaginal, pero también una infección.
Y otras dos peritos que examinaron a la víctima apreciaron en ella un trastorno distímico, una afectación emocional con síntomas depresivos o de ansiedad "de menor rango", según han explicado, además de un trastorno adaptativo. "Síntomas que, no siendo muy graves, no llegan a ser normales y producen una alteración de su vida", han apuntado.
DE LA PERSISTENCIA Y VEROSIMILITUD A CONTRADICCIONES Y UNA INSTRUCCIÓN DEFICITARIA.
Practicada toda la prueba, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones. Así, el fiscal insiste en 13 de años de prisión para un delito de agresión sexual a menor de dieciséis años, además de quince de alejamiento y prohibición de comunicar con la chica, otros tantos de libertad vigilada tras la salida de la cárcel, diez más de inhabilitación para ejercer los derechos de patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento, y dieciocho años de inhabilitación para trabajar con menores. Y en concepto de responsabilidad civil, pide que el acusado indemnice a la menor en 10.000 euros, por los daños morales y las lesiones psicológicas que le ha producido.
Según la acusación pública, "todos y cada uno" de los hechos denunciados han quedado acreditados, de modo que -ha asegurado- la agresión se produjo "con conocimiento" de la edad de la víctima y "sin consentimiento" de ella, y apostillado que fue una relación "ni siquiera deseada". También ha destacado el relato "coherente y persistente" de la menor, mientras que la abogada de la acusación particular ha subrayado la "verosimilitud" del testimonio que ha ofrecido la joven, que ha detallado cómo sucedió todo, mientras que él "miente". "Ha hecho la bomba: contar algo por encima por no contradecir lo que ella ha dicho". Esta letrada ha desvelado que la chica le dijo "por activa por pasiva" su edad cuando ambos empezaron "un tonteo y besuqueo", a lo que él "se rió".
Finalmente, la defensa ha apreciado "contradicción" entre lo manifestado por la denunciante y el denunciado, como por ejemplo los motivos por los que fueron al piso (porque tenía sed o porque llovía), y ha considerado que "no solo no se ha probado que haya habido agresión sexual", sino "ni siquiera una relación sexual". Además, ha cuestionado distintos extremos que no se han comprobado en el marco de una "deficitaria instrucción".
Sé el primero en comentar