Noticias de Cantabria
Opinión 12-02-2019 08:00

El atolondramiento convive día a día con nosotros, por Juncal López

Cada día miro con estupor, y la mayor de las incredulidades, algo que se ha convertido en una realidad y que ha encajado en nuestro día a día quimérico pasando desapercibido. No tengo capacidad para comprender por que conviven con nosotros con toda normalidad y damos cobijo. Tampoco entiendo el conformismo de esta sociedad que se resigna en lo mínimo y en lo máximo. ¿Tan poco recorrido hemos hecho que admitimos todo, absolutamente todo?

 

 

No es política mi pensamiento, que bien podría serlo porque merece la misma de las consideraciones. El adormilamiento, o el atolondramiento, prima con su fuerza y pocos son los que se escapan de su soplido, en el que me incluyo.

 

Mi pensamiento, podría ser cualquiera, extrapolable a mucho de lo que veo y escucho, y también lo siento, pero hoy, ayer, anteayer.... me he detenido a ver como las personas siguen un ritual protocolario para disponer de su dinero, ingresar cheques o dinero, pagar sus facturas.... en comunión fantástica con un ordenador llamado "cajero automático".

 

Increíblemente, personas tan abducidas y absortas en cumplir una misión que les ha encomendado su banco, su maravilloso banco.... La palabra fidelidad está magnificada en un grado superlativo, personas que con rigor militari forman fila, con suerte en un espacio interior del banco, pero la mayor de las veces en el exterior, el tiempo acompañe o no lo haga. Pero ni lo cuestiones, te ves delante de tu gran amigo "el cajero automático" que atónito te mira, como sujetas el paraguas, buscas la tarjeta, intentas pagar un recibo escaneando un código... y lo sigues intentado porque el viento te lleva el recibo, o lo sigues intentado porque nunca jamás te leerá el código, y tu gran amigo, "el cajero autómatico", atónito se va encariñando. ¡¡Yo también lo haría, qué triste!!

 

No me extraña, en ese momento de pura ebullición, brotan todas las emociones a estupor, las que te hacen despertar por unos minutos de un mal sueño, y con toda la energía de quien piensa y siente, al menos en ese momento, te despides de tu gran amigo, dispuesto a volver a empezar.

 

Y tu gran amigo, otro, el empleado bancario que cumple sueños bancarios también, te dice las palabras mágicas que le han sido hechizadas para una y otra repetición, "ese pago hay que hacerlo en el cajero automático".

 

Et Voilà!!!.... y, et voilà otra vez, porque el ritual no se termina nunca, se repite cada día, versus el Día de la Marmota.

 

Como ya somos amigos, el empleado que tiene una santa paciencia, saldrá a la calle para recordarte que otros ya cumplieron, y ya es tarde para una rebelión.

 

Las emociones van y vienen, cuando creías que la mayor de las injusticias te las había dedicado tu querido banco, iluso tú, ves a un abuelito, que sujeta el paraguas, busca las gafas de cerca, sujeta la cachava, y lucha contra el viento para no perder ese dinero que acaba de entregarle el amigo de todos, el "cajero automático", temeroso también de que alguien no le propine un empujón para llevarse no solo su dinero, sino todo su esfuerzo por comprender lo incomprensible.

 

¡¡¡Chapó por ellos!!! La sabiduría en silencio que aun no comprende el amigo llamado banco.

 

Y en esa escena, de la ambulancia que suena en su cometido, las campanas de la iglesia, o el pitido de los coches, no son al unísono, capaces todos, de hacernos parar a pensar ¿? ... ¿por qué no rebelarse?

 

 

Al menos, mi querido banco, mi gran amigo el "cajero automático", y mi admirado empleado del banco, trátennos con cariño porque ya somos amigos!!!

 

¿Quieres envíar un comentario?

Comentarios(1):

CMM - 12-02-2019

¿Por que no rebelarse?.Esa es la frase, el aserto con el que me quedo. Y ahi debe empezar el debate.Vivimos en un mundo y una vida estandarizada, normalizada ,¿esclavizada?. Tienes que funcionar por el carril sin pensar si lo que haces es bueno o malo simplemente estas adoctrinado para hacerlo y se da la gran paradoja que hasta llegamos a "querer" la normalidad que nos aliena como personas.Es como si el gran Ojo de Orwell nos estuviera vigilando.Estamos en una libertad vigilada.¿esa es nuestra vida?.Pues si.Hay que rebelarse e impedir que la alienación total acabe con nuestra vida por ahogamiento intelectual.Ese sera l esfuerzo y materia pendiente de las siguientes generaciones