La AIE anticipa un superávit de petróleo en el mercado a final de año sin una nueva escalada entre Irán y EEUU
Anticipa una caída de la demanda mundial de petróleo en 2026, el primer descenso anual del consumo desde 2020
La evolución del mercado petrolero apunta a que se registrará un nuevo superávit de crudo hacia finales de año y en 2027, después de dispararse en junio el tránsito a través del estrecho de Ormuz tras el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, aunque una nueva escalada de las hostilidades podría alterar el pronóstico de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"Los recientes enfrentamientos armados en el Golfo esta semana ponen de manifiesto los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero, indispensable para la normalización de los mercados petroleros", ha advertido la AIE en su boletín mensual de julio.
En este sentido, si bien todo apunta a que el mercado petrolero mundial "volverá a registrar un superávit hacia finales de año", la agencia adscrita a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha subrayado que su pronóstico se basa en la suposición de que el flujo a través de Ormuz se recuperará gradualmente, permitiendo reactivar yacimientos y a las refinerías reanudar los envíos de productos.
De tal manera, con el levantamiento temporal de las restricciones a las exportaciones iraníes, el informe señala que los petroleros atrapados en el Golfo Pérsico se apresuraron a salir aprovechando el alto el fuego, disparando las exportaciones de petróleo de la región en 6,5 millones de barriles diarios (mb/d) en junio, hasta sumar 16,1 mb/d; un incremento considerable, pero aún muy por debajo del promedio de 24 mb/d previo a la guerra.
Al mismo tiempo, se ha observado una recuperación de la demanda mundial de petróleo desde el mínimo de 97,9 mb/d en mayo, lo que permitiría en octubre superar los niveles de 2025 por primera vez desde el pasado mes de febrero, antes del estallido del conflicto en Oriente Próximo.
Sin embargo, la AIE ha advertido de que la escalada de las hostilidades entre el 7 y el 8 de julio "ensombrece las perspectivas" y podría alterar el pronóstico que prevé un superávit en el mercado petrolero el próximo año.
CAÍDA DE LA DEMANDA DE PETRÓLEO.
En este escenario, las nuevas previsiones de la AIE contemplan una recuperación en el consumo mundial de petróleo desde el mínimo de mayo, impulsado por tendencias estacionales y la liberación de la demanda reprimida en consonancia con el repunte de la oferta.
De tal modo, se espera que la contracción de 4,8mb/d en el segundo trimestre de 2026 se modere a 1,7 mb/d en el tercero, tras lo que seguirá un aumento del consumo de 1,2 mb/d en el cuarto trimestre de 2026, resultando en un descenso anual de 1 mb/d, la primera contracción anual del consumo de crudo desde 2020, aunque menos intensa de lo previsto en su boletín anterior (-1,1 mb/d), mientras que para 2027 la AIE sigue proyectando un incremento anual de 2 mb/d, lo que supone "un ritmo de expansión bienal muy inferior a las tendencias históricas".
En cuanto al suministro de crudo, la agencia ha destacado el fuerte repunte de 4,1 mb/d en junio, hasta alcanzar los 98,8 mb/d, gracias a la reanudación de los flujos a través del estrecho de Ormuz, lo que impulsó una recuperación parcial de la producción en el Golfo Pérsico.
No obstante, a pesar del incremento, la producción mundial se situó unos 9,4 mb/d por debajo de los niveles previos a la guerra, y se prevé que la oferta disminuya en un promedio de 3,7 mb/d hasta alcanzar los 102,6 mb/d en 2026, ligeramente mejor que la caída anual de 3,9 mb/d anticipada hace un mes, bajo el supuesto de una rápida desescalada de las hostilidades.
En tal escenario, si los volúmenes de tránsito mejoran, la oferta de petróleo aumentaría en 7,5 mb/d el próximo año, por debajo de los 8 mb/d previstos en el boletín anterior, hasta aproximadamente un total de 110,1 mb/d en 2027.
De su lado, las reservas mundiales de petróleo observadas han aumentado en junio por primera vez en cuatro meses, ya que el fuerte incremento de los volúmenes de petróleo en agua compensó con creces la continua disminución de las reservas terrestres.
De este modo, tras un descenso de 73 millones de barriles en mayo, las reservas totales de la OCDE cayeron otros 62 millones de barriles en junio, incluyendo 44 millones de barriles por la liberaciones de reservas gubernamentales. Por su parte, las reservas de crudo de países ajenos a la OCDE disminuyeron en 37 millones de barriles en junio, principalmente debido a una reducción de 41 millones de barriles en China.
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