Así ha cambiado enseñar inglés en diez años según British Council: De asignatura a herramienta de transformación social
Más del 90% de profesores de inglés a nivel global apuesta por ser inclusivos y desarrollar habilidades digitales y profesionales
El inglés ha pasado en los últimos diez años de ser una asignatura a una herramienta de transformación social y sigue evolucionando hacia "una enseñanza más inclusiva, digital y conectada con la vida real".
Así lo refleja el estudio publicado este martes por el British Council `¿Qué ha cambiado en la enseñanza del inglés? Una revisión de los cambios en la enseñanza y el aprendizaje del inglés entre 2014 y 2024`, que analiza una década de transformaciones profundas en la enseñanza del inglés a nivel global.
A partir de esta revisión, el estudio pone el foco en cómo estos cambios están redefiniendo las necesidades de desarrollo profesional del profesorado y aporta la base de evidencia que ha guiado la actualización de un elemento clave del enfoque del British Council: el Marco de desarrollo profesional continuo (DPC) para docentes.
El estudio, elaborado por los investigadores Gary Motteram y Susan Dawson, sintetiza diez años de cambios sustanciales en el ámbito educativo y concluye que "enseñar inglés ya no es solo enseñar un idioma, sino formar ciudadanos globales, críticos, resilientes y plurilingües".
"No hay un único camino válido para enseñar inglés hoy. Hay que atender al contexto, a las personas y a la realidad cambiante", destaca Ruth Horsfall, responsable de Teaching Excellence del British Council para Europa y Améric, quien añade que, en "un mundo globalizado, diverso y cada vez más digital, el inglés se convierte en un puente: no solo entre lenguas, sino entre culturas, experiencias e identidades".
Basado en una revisión de literatura y en una encuesta global a más de 1.000 profesionales de 115 países -incluido España-, el informe revela que más del 90% de los docentes y formadores encuestados considera fundamental ser inclusivo, ofrecer retroalimentación formativa y desarrollar habilidades digitales y profesionales.
El estudio recuerda que, durante años, "aprender inglés fue sinónimo de gramática, listas de vocabulario y acento británico", mientras que en la actualidad "el enfoque ha cambiado".
De este modo, destaca que en las aulas actuales -también en España- el inglés ya no se enseña solo como lengua extranjera, sino como lengua vehicular para aprender otras materias, como ciencia o historia.
Los expertos aseguran que "se deja atrás el ideal del hablante nativo, abrazando la legitimidad de docentes y estudiantes plurilingües".
En este contexto, destacan que "el aula tiende cada vez más a concebirse como un espacio de diversidad, inclusión y conciencia social". Se integran metodologías críticas (antirracistas, LGBT+, decoloniales), se atiende al trauma postpandemia y se prioriza la salud mental. "No se trata solo de enseñar estructuras lingüísticas, sino de cultivar identidades y construir comunidades", precisan.
El informe apunta que la enseñanza del inglés ya no puede separarse del contexto: no es lo mismo enseñar en una zona rural, una ciudad multicultural o una escuela con alta tasa de alumnado migrante. Por eso, la personalización y la adaptación local "son ahora fundamentales".
A partir de esta atención al contexto, la enseñanza del inglés amplía también su alcance hacia el desarrollo de las denominadas nuevas alfabetizaciones, entendidas como competencias necesarias para desenvolverse eficazmente en entornos sociales, culturales y profesionales diversos que amplían el foco más allá del dominio lingüístico.
Independientemente del entorno local, el informe revela que el alumnado "necesita desarrollar destrezas clave para un mundo globalizado, como la competencia digital, el pensamiento crítico, la colaboración intercultural y la mediación".
Para ello, recalca que la enseñanza del inglés "incorpora no solo herramientas tecnológicas -como la inteligencia artificial, la realidad aumentada o los modelos de aprendizaje híbrido-, sino también estrategias pedagógicas y metodologías que favorecen el desarrollo de estas competencias de manera transversal y contextualizada".
Por otro lado, recoge que la figura del docente "se enmarca en un enfoque ya consolidado que lo sitúa como facilitador, guía y acompañante del aprendizaje, superando el modelo centrado exclusivamente en la transmisión de contenidos".
Si bien este enfoque colaborativo y práctico no es nuevo, el informe subraya la necesidad de reforzar su implementación en los sistemas educativos actuales.
En este sentido, señala que la formación docente "se concibe como un proceso continuo, situado en la práctica cotidiana y basado en la colaboración, en el que adquieren mayor relevancia la autoformación, las comunidades de práctica y la investigación-acción en el aula".
El informe también advierte de que la formación inicial "aún va por detrás". Temas clave como la inteligencia artificial o enfoques educativos inclusivos y críticos "siguen teniendo poca presencia en los programas de formación docente". Ante este contexto, el nuevo marco de desarrollo profesional del British Council apuesta por propuestas flexibles y centradas en los desafíos reales del profesorado.
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