Hezbolá denuncia "acusaciones indiscriminadas" tras el último ataque a la FINUL fruto de un doble rasero
Las milicias del partido chií libanés niegan toda participación en el asalto que ha matado a un `casco azul` francés
El partido chií libanés Hezbolá ha desmentido categóricamente que sus milicias hayan estado implicadas en un ataque contra un despliegue de Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) que este sábado se ha saldado con la muerte de un militar francés y lamentado que la misión de paz de la ONU haya señalado directamente al grupo en redes sociales mientras guarda silencio cada vez que sus fuerzas reciben los impactos de proyectiles israelíes.
"Negamos cualquier implicación en el incidente con las fuerzas de la FINUL en el sur de Líbano y pedimos cautela a la hora de atribuir culpas y emitir juicios", ha manifestado el grupo en un comunicado publicado por la cadena libanesa Al Manar, afín al partido chií.
El incidente, según ha explicado la FINUL, ha ocurrido en la localidad de Ghanduriyé, en el sur del país, donde un grupo 'cascos azules' que realizaban labores de limpieza de explosivos ha sido asaltado por un grupo de hombres armados. El ataque a tiros ha matado al sargento mayor Florian Montorio y herido a tres efectivos más, dos de ellos de gravedad.
En su primera reacción al incidente, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha manifestado que "todo apunta a que Hezbolá es responsable de este ataque" mientras que, en su relato de los acontecimientos, la FINUL también apunta explícitamente a Hezbolá como "presunto responsable" de lo ocurrido.
"Nos sorprenden", ha lamentado Hezbolá, "las posturas que se apresuran a lanzar acusaciones indiscriminadas, mientras estas mismas partes se hacen las ausentes y callan sus voces cuando el enemigo israelí ataca a las fuerzas de la FINUL".
El ataque contra la FINUL ocurre en un momento crítico para Líbano, en medio de un delicado alto el fuego con Israel, agrietado por nuevas operaciones israelíes en las últimas horas, a la espera de conversaciones directas entre las autoridades libanesas e israelíes que tratarán dos cuestiones a cual más difícil: el desarme de Hezbolá y la retirada de las fuerzas israelíes que han invadido el sur de Líbano para crear, según el Ejército de Israel, una "zona de seguridad".
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