Saber perder tras el pitido final. José Antonio Ávila López
Ya terminó el Mundial y somos campeones, pero quiero hablar del famoso tema de «saber perder». En el fútbol, como en la vida, saber perder es un arte, un arte que pocos dominan, y no es un trago fácil de digerir. De hecho, requiere dosis elevadas de madurez, porque la derrota también forma parte del juego.
Conceptos que aprendí...
Ya terminó el Mundial y somos campeones, pero quiero hablar del famoso tema de «saber perder». En el fútbol, como en la vida, saber perder es un arte, un arte que pocos dominan, y no es un trago fácil de digerir. De hecho, requiere dosis elevadas de madurez, porque la derrota también forma parte del juego. Ingredientes indispensables de ese puzzle son asumir, aceptar, extraer lecturas, hacer autocrítica y aprender... Sí, son piezas clave para evolucionar en cualquier disciplina. En este contexto nos situamos, y Argentina no supo perder la final del Mundial ante España. Hablamos de un bloque que, tras verse ampliamente superado sobre el césped, fue incapaz de encajar un desenlace que resultaba indiscutible. Un partido de fútbol se puede ganar de muchas maneras, como monopolizando el balón, replegándose para golpear a la contra, maximizando la estrategia a balón parado o imponiendo un ritmo asfixiante en los duelos individuales. Cualquier camino es válido dentro del reglamento.? Lo que es absolutamente innegociable es que tras el pitido final prevalezcan la nobleza y la deportividad. Todo lo acontecido sobre el verde debe morir en el verde, y el pitido final debe certificar el fin de la batalla. Sin embargo, la actuación de la selección albiceleste al término del choque distó mucho de este principio con puñetazos, enganchones, patadas e insultos. Lo vimos, un lamentable catálogo de barullos y faltas de respeto empañaron el festejo de una Selección Española recién proclamada Campeona del Mundo por segunda vez en su historia. Escenas inaceptables en el mayor escaparate del planeta fútbol delataron una rabia desmedida y una frustración pésimamente gestionada, en la que sólo se salvó Messi y el seleccionador Lionel Scaloni. Los compañeros de uno de los grandes futbolistas de la historia, Leo Messi, le hicieron un flaco favor en lo que, con casi total certeza, supuso el último baile defendiendo la camiseta de su país.
José Antonio Ávila López
45462148-A
Filólogo corrector de textos
Ex concejal Ayuntamiento Rubí
Telf. 661.07.14.76
08191 Rubí (Barcelona)
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