Los acusados de Boo dicen que la víctima "tropezó y cayó" a la vía y la fiscal mantiene los 13 años
Los dos jóvenes acusados por la muerte de otro tras una pelea en el apeadero de Boo de Piélagos el año pasado han negado que le tiraran a la vía sino que, de acuerdo con sus versiones, el chico tropezó, perdió el equilibrio y resbaló y cayó a los raíles, fruto de "un terrible y trágico accidente". Mientras, la fiscal mantiene que fue un homicidio y su petición de trece años de cárcel a cada uno.

"Vi que se caía de un tropiezo" aunque "no exactamente de qué manera", ha señalado uno de los procesados, que ha rechazado que golpeara o empujara a la víctima, de 21 años y vecino de Polanco, en tanto que el otro -que ha dado el pésame a la familia- ha admitido que le propinó un puñetazo, pero no patadas. Y en un momento en el que éste le agarraba del cuello e intentaba hacer "un barrido", notó "un fuerte resbalón" y que se soltaba e iba "para atrás", hacia la vía.
Lo han declarado así este jueves durante el juicio en la Audiencia Provincial de Cantabria y que seguirá este viernes con la deliberación del jurado. Los dos han explicado que el día de los hechos --el 3 de febrero de 2024, cuando tenían 19 y 20 años y en prisión provisional desde entonces-- regresaban a casa tras salir de fiesta por Santander, donde coincidieron en una discoteca y en el tren de vuelta, en el que también iba el fallecido.
Han indicado -a preguntas de todas las partes uno y de la Fiscalía y de su abogado el otro- que habían bebido varias copas de alcohol y que el chico de Polanco fue a su vagón, iniciando "un vacile" o "provocación" a cuenta de un pendiente que sangraba y los estudios: "Buscaba pelea".
EN NINGÚN MOMENTO LE GOLPEÓ
A raíz de esto, el que resultó agredido -y cuya parada de destino era Requejada- se apeó "por su propio pie" en Boo sin que "nadie" le agarrara para salir del tren, han coincidido los enjuiciados, en contra de lo declarado por dos testigos (que "mienten", según ellos).
Ya en el andén, uno de los investigados propinó un puñetazo a la víctima, que "se abalanzó" sobre el otro sospechoso, aunque se logró "soltar", ha dicho. Con todo, ha negado que cayera al suelo de la estación -"nunca"- o que él le diera golpe, patada o empujón alguno -"en ningún momento"-.
De acuerdo con su relato, el chico de Polanco acabó en la vía -donde murió por una conmoción medular tras una caída con "fuerza y proyección", según los forenses- porque "se tropezó" y "perdió el equilibrio", sin precisar cómo, pues fue "todo muy rápido" y no se "fijó". Ha agregado que en ese momento había "poca luz y mucha niebla" en el apeadero.
Y ha justificado el que saliera "corriendo" hacia su casa por la "tensión" tras la pelea y por "instinto", porque así lo hizo su amigo, y al pensar también que había sido "una pelea sin más" y que la víctima se podía levantar de los raíles. En este punto, ha asegurado que de haber sabido la situación en la que estaba y el resultado final, se habría "quedado".
Este acusado ha ejercido el derecho a la última palabra para lamentar lo ocurrido y el "dolor" y lo que están "sufriendo" los familiares del fallecido. Ha añadido que desde ese día también ha "cambiado todo" para él y su familia. "Ha sido un accidente, claramente", ha remachado.
INTENTÓ UN BARRIDO Y RESBALÓ
El otro implicado ha explicado que cuando el tren llegó a Boo el chico de Polanco le dijo: "¿Quieres que me baje? ¿Quieres que la saque?" (aludiendo a una navaja), ante lo que se asustó. Ha añadido que la víctima le lanzó un puñetazo -que esquivó y al que respondió con otro- y le agarró después del cuello.
Así, cree que entre "la borrachera" que tenía y el golpe que le dio, "perdió el equilibrio" en un momento en el que ambos estaban moviéndose. Ha escenificado la escena ante el tribunal, indicando que cuando la víctima le sujetaba del cuello y tenía la "intención" de hacer "un barrido", notó "un fuerte resbalón", que se soltaba e iba "para atrás", estando ambos "de espaldas" a la vía.
Este procesado, diagnosticado y medicado por TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), ha negado igualmente que lanzaran patadas al joven que falleció ni que éste se cayera al andén, "en ningún momento", pese a las marcas que presentaba el cuerpo -del poste de una señal y de baldosas del suelo-.
Como su amigo, se marchó del lugar "corriendo, para protegerme" por si el chico de Polanco "quería más pelea", ya que pensaba que podía levantarse de las vías y perseguirle, pues no sabía lo que realmente pasó: "No te puedes llegar a imaginar algo así", se ha justificado.
También en su opinión, las pasajeras que se apearon y estaban en el andén en el momento de los hechos "mienten las dos" y ha coincidido asimismo con el otro procesado en que las farolas de la estación no alumbraban "casi nada" y había "bastante niebla". Por todo, cree que lo ocurrido fue un "terrible accidente".
FUE GRATUITO LANZARLE A LA VÍA
Tras el interrogatorio y después de reproducirse la llamada del 112 a la testigo que avisó de lo sucedido --y que dijo que dos chicos habían "pegado y tirado a la vía" a otro-- la fiscal ha elevado a definitivas sus conclusiones, manteniendo así su petición de 13 años de cárcel a cada uno de los acusados como coautores de un homicidio con la agravante de superioridad, pues fueron "dos contra uno".
A sus ojos, la versión de ambos tiene "credibilidad cero" y el relato de la caída va "contra el sentido común y la lógica". Considera en cambio que la víctima recibió "una patada con proyección y con fuerza": "Se murió porque le arrojaron los dos conjuntamente a las vías del tren", ha sentenciado, para apuntar que "fue gratuito lanzarle" a un sitio "peligroso" como los raíles, pues estaba "ya inerte" en el andén y sin posibilidad de defensa, al tener las prendas superiores hacia arriba, impidiendo el movimiento de brazos. "¿Toda esta secuencia de hechos es un accidente?", se ha preguntado.
"Esto no ha sido un accidente", ha coincidido el letrado de la acusación particular, que representa a familiares del fallecido, y que ha reafirmado que los hechos constituyen igualmente un homicidio doloso, a penar con 12 años y medio de prisión. No obstante, ha planteado, como alternativa, que sean considerados delitos de lesiones, homicidio imprudente y omisión del deber de socorro, castigados con ocho años y medio de encarcelamiento, teniendo en cuenta la agravante de superioridad en cualquiera de los supuestos.
Ha tachado de "tomadura de pelo" la "versión exculpatoria" de los enjuiciados de una "simple pelea", pues no solo "no es lógica" sino que resulta "incompatible" con los relatos de testigos y pruebas periciales. Para este abogado, "no han sido convincentes" y se han "delatado" al huir del lugar tras caer la víctima a la vía.
ACCIDENTE Y DANI ALVES
Las defensas han reiterado la libre absolución para sus patrocinados al entender que fue "un terrible y trágico accidente" que "se quiere convertir en un salvaje homicidio". Aún así, han introducido como alternativa que sea homicidio imprudente con las atenuantes de embriaguez -en uno- y de reparación del daño -en los dos, pues han consignado 15.000 y 10.000 euros antes del juicio-, reclamando en este supuesto penas máximas de dos y un año de prisión.
Han admitido que sus clientes no actuaron bien, pero han invitado a ponerse en su "pellejo" tras beber y pelearse, y han acusado a las testigos presenciales de mentir "como bellacas". Creen que la prueba "queda huérfana" y no se ha acreditado "nada", pues hay "tres testimonios con tres mecánicas distintas" de lo ocurrido.
Así, han recordado a los jurados que tienen que impartir "justicia" y no "venganza", y si no queda "claro" o existe la "menor duda" sobre la caída a la vía no pueden condenar "por hipótesis" o por "el artículo 33", sino absolver por la presunción de inocencia, como la última sentencia de Dani Alves.
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