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Opinión 14-11-2018 09:00

Agustín Riancho y Gómez de la Mora,

Hoy me gustaría reconocer al gran pintor cántabro Agustín Riancho, que nace en Entrambasmestas el 16 de noviembre de 1.841 y fallece en Ontaneda el 26 de septiembre de 1.929.

Ya desde muy joven, con 13, 14 años, dibujaba con carbones al no tener lápices y moliendo minerales y vegetales, conseguía pigmentos con los que pintar.

Está claro que con el arte se nace y cuando un artista tiene eso innato, la inquietud y la inspiración, consigue sus propósitos, sea donde sea. Estamos hablando de un chaval de Luena de 1.856 aproximadamente, sin ningún medio, ni posibilidades para desarrollar su arte. Yo me imagino lo que el resto de chavales de su edad harían, jugar y actuar con lo propio de su edad y ayudar a sus padres con el ganado y la casa.

Con 17 años, José María Martínez del Boletín de Comercio, se fija en él y ve sus dotes y posibilidades como artista, consiguiendo reunir fondos para que pueda ir a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Su profesor, Carlos de Haes, le envía a Bélgica donde permanece desde 1.862 hasta 1.883 aprendiendo nuevas técnicas, perfeccionando su pintura y participando en exposiciones como la del Salón de Amberes de 1.873 y la Internacional de Bellas Artes de Namur en 1.874.

Riancho vuelve a España precipitadamente, huyendo de un indeseado proyecto matrimonial con la hija del marchante que distribuía sus cuadros por Bélgica e Inglaterra, instalándose durante cinco años en Valladolid, después de pasar por Santander.

Cuando regresa a su tierra, comienza con su etapa principal, su obsesión por los árboles hace que permanezca en el campo horas y horas pintando. Como el dinero no le preocupa, pinta y malvende sus cuadros en Santander o los rifa en ferias.

Es sobre 1.923 cuando comienza a pintar con más libertad y ahora lo que le importa es el paisaje y por medio de la pintura expresar su condición de naturalista. Participa en exposiciones colectivas en Santander, en el Ateneo principalmente y alguna otra como la que organizó el Círculo de Bellas Artes.

Fallece a los 88 años en casa de su sobrina de Ontaneda sin haberle sido reconocido su trabajo y su arte hasta 1.973, con una exposición antológica que se celebró en el Museo Español de Arte Contemporáneo. En vida, únicamente obtuvo el reconocimiento que se le dio en 1.928, un año antes de su muerte, en Santillana del Mar presidido por el Conde Güell, con la asistencia destacada de la archiduquesa Margarita de Austria.

En el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria, podremos contemplar una amplia colección de su obra, así como en el museo del Prado con 27 obras suyas la mayoría dibujos. Muchos particulares y fundaciones tienen también parte de su obra.

Su familia de Ontaneda también posee una amplísima colección de sus cuadros, habiéndolos expuesto junto a otros de propietarios particulares en salas de exposiciones de nuestra ciudad.

Invito a todos a visitar y conocer su obra.

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