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Crónica negra y Tribunales 31-01-2019 15:00

El acusado achaca a presiones familiares la denuncia de abuso de la mujer a la que dejó embarazada

El acusado de abusar sexualmente de una mujer aprovechando su estado de embriaguez y dejarla embarazada ha achacado la denuncia de la víctima, siete meses después de los hechos, a que se vio "presionada" por sus familiares al enterarse de su estado y ha considerado al respecto que si se sintió abusada podía haberla interpuesto a los pocos días de lo sucedido.

   Así lo ha reflexionado este jueves en la segunda y última sesión del juicio celebrado contra él en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, que ha quedado visto para sentencia y en el que las partes han elevado a definitivas sus conclusiones y han ratificado las penas solicitadas, que en el caso de la Fiscalía es de seis años de cárcel.

   El hombre, en el ejercicio al derecho a la última palabra, se ha declarado "inocente" y ha alegado al respecto que no ha "variado nada" de su declaración, extremo que también ha subrayado su abogada, que ha contrastado su testimonio con las "mentiras" que a su juicio ha contado la demandante y "desde el primer momento" además.

   El procesado, para el que su representante pide la libre absolución al entender que no hay prueba de cargo suficiente contra él, ha reflexionado que la "presión familiar" de la chica pudo haberla llevado a presentar una denuncia de abuso sexual contra él en julio de 2016, cuando la relación sexual tuvo lugar en diciembre de 2015 en Potes..

   Así, ha cuestionado que denunciara "tantos meses" después del encuentro que ambos mantuvieron, -en el coche de ella y aparcado en una zona próxima al bar donde previamente habían coincidido tomando copas y bailando- y ha opinado que al darse cuenta de que estaba embarazada podría haberle llamado para contarle la situación y buscar una solución.

   En la sesión final del juicio, en la que han testificado los peritos, han salido a relucir aspectos de la declaración de la chica, que tuvo lugar el martes a puerta cerrada, como que ya había tenido un aborto con anterioridad o que había tomado la píldora del día después en una ocasión.

   También se ha sabido que al percatarse y aceptar que estaba en estado de gestación -lo supo a las semanas, pero en un primer momento actuó como si no lo estuviese y lo ocultó hasta que su cuñada se dio cuenta de la barriga- habría intentado suicidarse, con la ingesta de fármacos, conduciendo de manera temeraria o con métodos naturales que buscó por Internet.

   Finalmente, decidió tener el bebé -que es del acusado con un 99,9% de probabilidades, según las pruebas biológicas de paternidad practicadas- aunque lo dio en adopción.

   Del hecho que denunciara haber sufrido un abuso cuando estaba embarazada de siete meses, la letrada de la acusación particular ha negado que reste credibilidad el haber "tardado" en dar este paso, y ha desvelado en este sentido que la mujer ya fue víctima de abusos sexuales por parte de un hermano suyo, cuando ella tenía 11 años aunque no lo denunció hasta que cumplió 19, en el 2012. "Tardar en denunciar es muy frecuente en hechos horribles de su vida", ha alegado.

  PERICIAL

   Las psicólogas que atendieron a la víctima han declarado que contaba con el apoyo de su familia, a excepción de uno de sus hermanos, con el que no tenía ninguna comunicación, algo que también le afectaba.

   Han apuntado además que existe una "congruencia" entre los hechos relatados con su situación, en la que destaca un cambio de carácter derivado de un "retrotraimiento" -es "menos extrovertida" que antes y más desconfiada. "Dejó de confiar en la gente, de salir, y conocer personas", especialmente hombres.

   En este sentido, una perito ha incidido en que la chica tenía "asco a la figura masculina" y a la posibilidad de mantener relaciones sexuales "con nadie", hasta el punto de que todavía no se plantea el hecho de tener pareja.

   También han apuntado que con lo sucedido se sintió "muy bloqueada" y desarrolló un sentimiento de culpa, y han puesto de relevancia la existencia de sintomatología ansioso depresiva compatible tanto con los hechos como con la decisión de dar en adopción al bebé.

   Y han recordado además que solo se pueden realizar pruebas para determinar la credibilidad de una víctima de abusos cuando se trata de menores, no en adultos.

   Sobre los síntomas iniciales que tuvo compatibles con un embarazo, las peritos han explicado que la mujer los achacó a la posibilidad de que fuera un cáncer de útero. Pero al descartarse tal enfermedad con las distintas pruebas practicadas, "se le ocurrió" que podría estar esperando un bebé, por lo que se hizo el pertinente test, que dio positivo.

  LAS PARTES ELEVAN A DEFINITIVAS SUS CONCLUSIONES

   Oídas las declaraciones del acusado y la víctima, testigos y peritos, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones. Así, el fiscal mantiene su petición de seis años de cárcel para el acusado, que ha contado ante la sala "una historia" a su juicio "diferente" respecto a "hechos relevantes" de lo sucedido, de modo que sus "muchas contradicciones" contrastan con el relato de la víctima, que no tiene "ninguna fisura" y que "es cierto". Incluso lo ha tildado de "brillante" dentro de la gravedad de los hechos.

   El representante del Ministerio Público ha destacado que la mujer -para la que pide 10.000 euros de indemnización- había estado bebiendo desde las once de la mañana del día de los hechos en compañía de una amiga.

   Ha rechazado que el hecho de bailar en un pub "abra la veda" para mantener relaciones sexuales y ha planteado a este respecto que si la víctima hubiera querido, se habría ido con el acusado directamente. También ha considerado "sorprendente" que la mujer deje su coche al procesado "sin conocerle".

   Sin embargo, fruto de la ingesta de bebidas alcohólicas "no pudo defenderse", y se limitó a decir "no, no" a lo que él replicó "estate tranquila", según ha reproducido el fiscal.

   También ha rechazado que haya motivos "espurios" tras la denuncia, que interpuso porque se lo dijo su familia, sin que obtenga "beneficio" alguno de ella, ni que esté motivada por un ánimo de "venganza" o para tratar de obtener "dinero".

   En similares términos se ha expresado la abogada de la acusación particular, ejercida por la afectada, de la que ha defendido que "siempre ha contado lo mismo", concurriendo en su relato la ausencia de elementos de increíbles, verosimilitud y persistencia.

   Esta letrada -que pide siete años de cárcel y la misma indemnización- también ha incidido en las contradicciones del hombre acerca de si la víctima estaba ebria o no, y ha sentenciado que sí lo estaba y, por tanto, "privada de sentido" y sin "fuerzas para nada".

   Finalmente, la defensa -que interesa la libre absolución del acusado al entender que no existe prueba de cargo suficiente- entiende por su parte que en la declaración de él no ha habido "ni la más mínima contradicción", mientras que la de ella está llena de "mentiras" y "desde el primer momento" además.

   También ha hecho alusión a las palabras de la chica que apuntó ante la sala a la posibilidad de que "le habrían echado algo en la bebida" ya que ella estaba "acostumbrada" a tomar alcohol.

   De todas formas, cree "imposible" que con la intoxicación etílica que adujo "se recuperara" en ese periodo de tiempo y de esa manera, pasando de no acordarse de nada -solo de un detalle: de que habían aparcado el coche en el mismo sitio- a regresar al bar y tomarse otra copa, y más cuando su amiga declaró que "para nada" se tambaleaba, entre otros extremos.

   "Basándonos en la declaración de ella no se puede decir que hubo una agresión sexual", ha sentenciado la abogada, que ha agregado que "si alguna vez ha estado convencida de la inocencia de un defendido es de este".

   Al hilo, y para concluir, la defensa ha admitido que "son tiempos muy difíciles" y hay "mucha sensibilidad social con ese tema" ya que a diario se ven "agresiones", pero no en este caso, ha zanjado.

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